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viernes, 26 de agosto de 2011

Regalo de mi Nalla (Karen) Para mí por mi cumple!!!


 SOLO UNA VEZ...  


Un grito sin sonido salió de mi garganta, al mismo tiempo que la daga se hundía en el pecho vacio del lesser, los ojos sin vida del bastardo se abrieron y se clavaron en los míos; mostrando mis colmillos saque y hundí repetidamente la daga, esta noche podría actuar como el maniático loco de SAW, el ansia de matar me consumía, la furia palpitaba en cada célula de mi cuerpo, unas manos me separaron de mi presa, cabreado me volví listo para atacar nuevamente.
- ¿Qué te pasa JM? ¿ahora tienes complejo de carnicero? – Pregunto Qhuinn que tenía una expresión de asombro grabada en la cara. Mi cuerpo temblaba queriendo continuar destajando a cualquiera que se pusiera enfrente.
- Vete a la mierda – Gesticule en lenguaje a señas, y me encamine hacia el lado opuesto, no se si fue mi puto estado de ánimo o que mierda pero Qhuinn me dejo caminar solo; me importaba un rábano si iba con el cuento al Rey de la raza, esta noche todo lo que quería era que la puta noche me tragara.
La jodida pelea con Xhexania había disparado una furia helada en mis venas, todo estaba a punto de irse a la reverenda mierda por primera vez en la historia vampírica de machos emparejados.
Caminando lentamente buscando algún maldito culo blanco que destrozar un olor dulce como la miel, no, como la miel no, era chocolate; un delicioso chocolate fundido lleno mi nariz, aspire el débil rastro y sin poder contenerme comencé a seguirlo.
Apresurando el paso llegue hasta un parque donde una humana caminaba tranquilamente como si no existiera peligro alguno; la palabra peligro hizo brotar un gruñido sordo de mi pecho, examine nuestro alrededor buscando algún indicio, pero todo estaba tranquilo. Increíblemente la chica no había percatado mi presencia, aún cuando estaba a escasos pasos de ella, ahora su aroma saturaba el aire, mis colmillos se alargaron y mi polla se removió en mis pantalones, con los ojos fuera de órbita mire hacia mi bragueta, la cabrona nunca había reaccionado ante ninguna hembra que no fuera Xhex.
Justo en ese momento la humana se volteo mirándome fijamente sus ojos eran igual que su aroma, chocolate, todo en ella era como una tentación de chocolate.
-          Eres un maldito acosador o ¿Qué?, te informo que si piensas asaltarme no llevo nada de valor encima y si piensas violarme pues te jodes porque aunque evidentemente eres grande, te dejare sin huevos-  Termino su discurso con las mejillas sonrojadas y sus ojos llameando, algo dentro de mi pecho se removió, haciéndome desear calmar sus dudas y aprensión.
-          No quiero hacerte daño- Gesticule con mis manos, un bufido salió de su apetecible boca, joder ¡¿Apetecible?! ¿De dónde mierda había salido eso?
-          Ahora quieres que me crea que eres mudo, si claro y luego vendrá Bill Gates a decirme que seré su heredera, no me jodas grandote no tengo tiempo para engaños baratos- Sin poder evitarlo mi cabeza cayó hacia atrás soltando carcajadas silenciosas, esta humana era única. Dándome una última mirada fúrica comenzó a caminar de nuevo, como un jodido imán prendido a ella comienzo a seguirla por la Virgen Escribana…
-          ¿Qué mierda te sucede? Ya he tenido un día lo suficientemente jodido como para tener un loco tras mi culo; así que hazme el puto favor de quedarte donde estas o tendré que llamar a la policía, pasar toda la puta noche en la comisaria solo porque tú tienes un complejo de perseguidor. – Dicho esto se encamino nuevamente, sin una mirada sobre su hombro, el repiqueteo de sus zapatos zumbaba, la necesidad de ir tras ella me hacia apretar los puños con fuerza, pero esperaría, esperaría unos momentos para seguir intoxicándome con su olor.
Cuando desapareció de mi vista, emprendí el camino que su afrodisiaco olor marcaba, me llevo hasta un residencial, directamente a una casa con fachada común; la luz salía de su ventana, realmente la humana tenía razón estaba como un jodido loco acosador, pero ella tenía algo, ese algo que me estaba carcomiendo hasta las pelotas.
Luego de unos momentos las luces se apagaron, me aproxime deseando algo que no estaba dispuesto a cuestionar, ni razonar; sigilosamente entre en la casa todo ahí estaba ordenado, inhale profundamente llenándome de ella, su olor embriago mis sentidos, borracho de solo su puto aroma, busque su habitación, en la cama ahí estaba ella, tendida, y con el rostro sereno una débil sonrisa adornaba sus carnosos labios; su cabello se esparcía ampliamente por la almohada, internamente me pregunte como se sentirían mis dedos enredados en el, como se sentiría probar sus labios, bajar por su cuerpo llegar a su sexo y beber de ella. Un gruñido subió por mi pecho, y acomode mi polla que la maldita parecía haber cobrado vida desde el momento en que la vi.
Tenía que salir de ahí inmediatamente, que se lo llevara el omega, pero estaba comenzando a sentirse desquiciado, desquiciado por las ganas de tenerla, por el anhelo de follarla hasta sacarle los sesos. Con una última mirada alrededor estaba dispuesto a largarme para siempre, mis ojos se posaron en su cómoda, ahí había un chocolate, decidido lo abrí y le metí en mi boca, se deshizo en mi lengua lentamente, así deseaba que se deshiciera la humana en mis brazos, cerré mis ojos degustan el sabor, imaginando mi lengua en ella.
-          Aparte de acosador también robas mis chocolates- La voz de la humana retumbo de pronto por toda la habitación, avergonzado abrí mis ojos y los clave en el suelo. Con lenguaje a señas dije un- Lo siento – un bufido se escucho y no pude evitar sonreír, al estar viendo el suelo unos pies aparecieron ante mi visión, mis ojos viajaron por lo largo de sus piernas desnudas hasta llegar a los paloncillos de un pijama, por la Virgen esas piernas podrían rodear sus caderas mientras me hundía en ella una y otra vez, con estos pensamientos inmediatamente subí mis ojos a su cara, avergonzado conmigo mismo y estando más duro que una piedra. Dio un suspiro y me dijo:
-          Solo vete grandote, no llamare a la policía, solo si vuelves a coger otro de mis chocolates- y sonrió una hermosa sonrisa se expandió por sus labios. Mis colmillos se alargaron y sin detenerme tome su rostro entre mis manos y la bese, hundí mi lengua en su boca, su sabor casi me hace tambalearme, tome sus labios cuidadosamente para no lastimarla con mis colmillos, al separarme pase mi lengua por sus labios humedeciéndolos aun más; luego de unos momentos abrió los ojos y me miro fijamente.
-          No eres real ¿verdad?- dijo con un susurro, y yo como un animal hambriento solamente pude comerme su boca nuevamente, no estaba bien, no era correcto; pero era lo único que anhelaba, lo que mi cuerpo me exigía.
Mis manos cobraron vida propia y rodearon su cintura pegándola a mi cuerpo; con fuerza la agarre en vilo y la sostuve contra mí alzándola; tenía que detenerme ya o sería demasiado tarde; con lentitud volví a posarla en el suelo, para luego encaminarme a la puerta.
-          ¿Por qué jodida mierda si eres un sueño te estás yendo?- me quede estático en la puerta, como le explicaba que no era un sueño, sino una pesadilla, un vampiro defectuoso que se sentía perdido y lo que deseaba era aferrarme a ella. Volví sobre mis pasos buscando un pedazo de papel y un bolígrafo al encontrarlo escribí. – No soy un Sueño – al mostrárselo sonrió.
-          Mucho mejor – se acerco a mí y pego su cuerpo al mío, el macho dentro de mi exigió darle lo que me pedía y ceder a mis deseos de marcarla y tomarla como mía; agarro mi mano y tiro de mi hasta estar junto a la cama, se subió en ella haciendo que mi vista quedara a la altura de su cuello y escote, su piel se veía tan suave y tersa, mi lengua salió de mi boca y se deslizo por su clavícula, mis colmillos al estar alargados rasguñaron un poco, dejándole débiles surcos rojos.
Sus frágiles dedos se clavaron en mis hombros, dejándome sentir su deseo, deslice mis manos debajo de la blusa de su pijama, disfrutando del toque, dejando que mis dedos grabaran su suavidad, lentamente delinee su abdomen, al llegar a sus pechos mi polla protesto en mis pantalones queriendo liberarse, mi lengua aun trazaba surcos en su piel, acune sus pechos apretando sus pezones entre mis dedos; ansioso subí la blusa hasta lograr sacarla de su cuerpo, me hice atrás y clave mis ojos en sus hermosos senos, quería ser considerado, quería ser el John Mathew que todos conocen, el gentil y sereno;  pero no podía, quería dejar mi rastro y mi huella en todo su cuerpo, adelante mi rostro y pase mi lengua lentamente por uno de sus pezones mientras tironeaba el otro con mis dedos;  un débil gemido escapo de su garganta y arqueo su cuerpo contra mi boca, mis colmillos rasgaron un poco de su piel haciendo brotar pequeñas gotitas de sangre que llenaron mi boca; quería sentir lo que mi nariz percibía, quería llenarme de su humedad.
Mis manos rasgaron sus pantaloncillos y con ellos sus bragas, el aroma de su excitación que antes llegaba tenuemente, embriago mis sentidos haciendo brotar un gruñido sordo que hizo retumbar mi pecho, sin consideración abrí sus piernas para mí separe sus labios con mis dedos y acaricie su clítoris haciendo pequeños círculos sobre él, uno de mis dedos busco su entrada, pero no podía, no quería perderme aun en ella; había mucho que deseaba hacer con su cuerpo, mi dedo rodeo su centro mientras mi pulgar continuaba torturando su clítoris, los gemidos de la hembra eran cada vez más fuertes, su humedad escurría por mi mano, y justamente quería esa humedad, pero en mi boca y en mi polla.
Puse mis manos en sus caderas sosteniéndola, para luego recostarla en la cama; se veía como una diosa pagana de chocolate, todo en ella me incitaba a lamerla, a comérmela y por la virgen eso era lo que pensaba hacer, tan concentrado estaba en ella que no había quitado mis armas, me incorpore y me deshice de todas ellas, y también de mi camisa; subí sobre su cuerpo como un depredador, al contacto de nuestras pieles un aguijonazo llego a mis pelotas haciéndome apretar las mandíbulas, bese sus labios, y fui marcando un surco hacia el sur de su cuerpo, la textura de su piel en mi lengua me mareaba, tan suave, tan femenina, tan curvilínea; al llegar a sus pechos me amamante como un niño, quería perderme en ella, mordí con algo de fuerza sus pezones asegurándome de que quedaran sensibles y que mañana aunque no recordara sintiera como alguien la había marcado, continúe mi camino mordisqueando, succionando y lamiendo cada centímetro de su piel, cuando llegue a sus caderas el animal en mi me incitaba a darle rienda suelta, los labios de su sexo brillaban de humedad, separe sus piernas y aspire su aroma, mis colmillos se alargaron aún más, la necesitaba, necesitaba probarla; baje mi cabeza y mi boca fue directamente a su clítoris, lo succione fuertemente haciendo que levantar su torso de la cama, tratando de ser un poco controlado, de una sola lamida recorrí todo su centro, recogiendo con mi lengua toda su esencia, podría beber por siempre de ella, su sabor dulce y algo acido podrían convertirse en mi ambrosia.
Mis dedos se unieron a mi boca, acariciándola reverencialmente, sus gemidos eran mi música, sus jadeos era todo lo que quería; complacerla era mi misión, dos de mis dedos se sumergieron en su centro, el cual los recibió cálidamente, la humana era malditamente estrecha, el imaginar como abrazaría mi polla hacia que esta se removiera desesperada, pase uno de mis colmillos suavemente por su clítoris, mientras la follaba con mis dedos, podía sentir que estaba cerca del orgasmo, sentía como su dulce vagina se comenzaba a contraer, aumente el ritmo tanto de mis dedos y boca hasta que el orgasmo recorrió su cuerpo, sin apartar mi boca ni mis dedos espere unos momentos hasta que sus temblores se calmaron un poco, saque mis dedos y los lamí, no podía darme el lujo de desperdiciar ni una gota de lo que esta noche era mío.
Quite mis pantalones y me subí a la cama junto con ella, abrió sus piernas para mi ronroneando, y yo como un adicto no pude más que rendirme, puse mi dura polla en su entrada, y apreté la mandíbula y puños de mis manos, hundí mi lengua en su boca al mismo tiempo que comenzaba a empujar en su cuerpo, su centro me recibió poco a poco, el sudor perlo mi frente ante la necesidad de empalarme completamente, pero no quería hacerle daño, entre mis brazos era frágil y yo, yo era un animal egoísta aprovechándome de lo que mi diosa pagana de chocolate me ofrecía, con un empuje suave termine de sumergirme en ella, su cuerpo temblaba contra el mío, nunca antes había deseado más que palabras salieran de mi boca, quería preguntarle si estaba bien, quería decirle lo malditamente bien que me sentía dentro de su cuerpo y lo perfecta que era así abierta y entregándose a mí, me incorpore un poco saliendo ligeramente de ella, para luego menear mis caderas entrando nuevamente, baje mi mirada hacia nuestros sexos unidos al salir nuevamente, vi como mi polla estaba húmeda con sus fluidos y algo en mi rugió; apoye mis manos a ambos lados de su cabeza y comencé a penetrarla a ritmo lento pero constante, un empujón de sus talones en mi culo me dio la señal para ir más deprisa, mirándola a los ojos concedí lo que me pedía saciando el hambre de ambos, el sonido de caderas chocando y sus gemidos llenaba la habitación, llenaba la puta noche, llenaba mi antes vacío interior; pasaría mi vida entre sus piernas, estaba tan caliente y tan suave; baje una de mis manos por su abdomen hasta llegar a su clítoris el cual acaricie mientras bombeaba con fuerza, sentía mis pelotas a punto de explotar, mi cuerpo comenzaba a tensarse y su centro me apretaba furiosamente; con unas cuantas embestidas mas clavo sus uñas en mi espalda, y su vagina comenzó a contraerse lo cual fue mi perdición, explote dentro de su cuerpo llenándola de mi semen, el orgasmo parecía no terminar nunca.
Luego de unos momentos mis labios fueron a los suyos mientras las respiraciones trataban de volver a la normalidad.
-Marie, me llamo Marie – me dijo con voz ligeramente ronca, en ese momento lo supe, supe que aunque debía dejarla esta noche la llevaría por el resto de mis días.
Recorrí su cuerpo con mis manos y con la mirada dije todo lo que no podía decirle en palabras, bese sus labios suavemente y Salí de ella, me acomode a su lado y la jale hacia mi cuerpo; acariciando su espalda, su cabello.
Antes de quedarse dormida clave mis ojos en los suyos, y borre sus recuerdos; borre nuestra noche juntos, borre todo menos mi última mirada…  Porque aunque lo veía un poco difícil, tenía la esperanza, de volverla a ver; de que esto no sucediera una sola vez…

By Karen Segura. 


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No me pude contener y subí mi regalo!!! Es que me ha encantado. es lemmon del fuerte y con lenguaje bien explícito pero todas las que nos leímos la Hermandad de la Daga Negra lo comprendemos. No sé si les guste a ustedes, pero este ha sido el regalo más personal que me han hecho y me ha movido todo pues me han tomado a mí en la historia con mi personaje ficticio más amado (si leen la saga sabrán porqué). Te adora, Nalla y no hay regalo en la tierra para pagar tanto cariño y lealtad que me has demostrado. Pobres de los que te ha dejado ir de sus vidas porque no han podido o sabido valorarte. Ahora te tengo yo y te voy a cuidar como lo que eres una de mis mejores amigas...y Uno de mis Tesoros Más Preciados. Marie Kikis Matthew.

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