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sábado, 11 de febrero de 2012

SIN ALTERNATIVAS - Décimo tercer Capítulo:



Este separador es propiedad de THE MOON'S SECRETS. derechos a Summit Entertamient y The twilight saga: Breaking Dawn Part 1 por el Diseño.

Despues de la Tormenta, siempre viene la calma”


Jacob había vuelto. Mi hermanito había vuelto…ahora que alguien haga el favor de explicarle a la parte más bastarda y malditamente egoísta de mi cerebro el por qué debería estar alegre.
Paul estaba que se lo llevaban los mil demonios. No quería hablarme y tampoco había pasado por la casa para saber como estaba Jake. Se limitó a llamar una vez y Billy había tomado la llamada.
¿Pidió hablar conmigo?
No.
¿Preguntó por mí?
Ni una vez.
El hecho es que no podía dejar de sentirme miserable porque mi novio aparentemente no quería saber nada de mí hasta que no decidiese hablarle con claridad a Jacob; cosa que no podía hacer. No en ese momento;  y debido a eso no podía alegrarme completamente porque hubiese llegado mi hermano; quien fue el detonante de lo que ahora estaba atravesando. Y el que por cierto…tampoco quería saber nada del mundo.
Se pasaba el rato entre callado y molesto, en la que había sido mi habitación. Desde que él había llegado, yo opté por dormir en el sofá porque no había ninguna condenada manera de que ese inmenso Jacob cupiese en el pequeño canapé deslavado de la sala.
A menudo salía de casa; según Sam, no hablaba casi con ninguno de la manada; y aparecía muy tarde por la noche. Casi no comía, y se levantaba hecho un desastra —probablemente por falta de un buen sueño— y su ánimo era…bueno. Eso ya lo expliqué antes.
Así que la casa de los Black no era precisamente un lugar feliz últimamente.
Un repiqueteo de teléfono suena y me saca de mis cavilaciones, tomo el aparato y veo quién me llama.
—Hola, Gabrii ¿cómo estás?
—¡Horrible! Los exámenes finales me tienen al borde de la calvicie, ¡te lo juro! Esos condenados profesores se olvidan de que en alguna oportunidad fueron estudiantes —su voz tomó un divertido tono conspirador—. Yo creo que les vendría muy bien una hermosa raya “accidental” en sus hermosos y lustrosos autos. ¿Tú qué crees?
Y aunque mis ánimos no eran precisamente fiesteros el comentario se me antojó de lo más divertido; así era ella, me hacía reír en el momento adecuado; así que terminé siguiéndole la corriente.
—Me parece que si le caes a huevazos en un día soleado podrás terminar de arruinarles la pintura de la carrocería.
—Jmmm…cierto. Me gusta mucho esa opción. Los daños son más expansivos. Y si los tiro con suficiente fuerza les puedo joder la carrocería. ¡Ja! Eso haré cuando nos den las notas definitivas. Bueno, ¿Qué me cuentas tú, cielo? ¿Cómo va todo?
Respingué antes de contestar la verdad de manera parcial.
—Pues no muy bien en verdad.
—¿Problemas en el paraíso con Paul? —se notó interesada y seria— ¿Qué pasó?
—Jacob volvió…
—Aja. ¿Y…? ¿no se llevan bien acaso?
—No, es solo que Paul se molestó porque no quiero decirle aún que tenemos una relación.
Un corto silencio se extendió en la conexión.
—Ayúdame a entenderte porque hasta ahora no lo he conseguido.
En el fondo “no tan fondo” sabía que me esperaba una buena reprimenda.
—Mi hermano está muy mal, Gabrielle. Perdió a la chica que quería frente a otra persona.
—Y tú no quieres echarle en cara tu felicidad presentándole a tu novio ¿me equivoco?
—No —escuché un chasquido de lengua del otro lado.
—¿Sabes una cosa, Rachel? Creo que demasiado estudio te fundió las neuronas. ¡¿Qué diablos tiene que ver una cosa con la otra?! —podía imaginar sus ojos entornados y pasando su mano por su frente con exasperación— Si quieres…entonces yo también termino con Taylor por hacerme solidaria con la causa…es más….tooooooooooooooooodas las parejas que los conocen deberían hacerlo —esperaba que hiciera gala de su sarcasmo; y era más que “obvio” que no podía dejar pasar la oportunidad para hacerlo—. Como tu hermano se siente miserable en este preciso momento, el resto del mundo debe volverse gris para hacernos eco de sus sentimientos.
—¡No seas ridícula, Gabrielle! En ningún momento he dicho tal cosa. Estás tergiversando lo que digo —si las palabras hubiesen sonado realmente indignadas y llenas de convicción, quizás me lo hubiese tomado en serio.
—Según a como yo veo las cosas, solo hay alguien que está haciendo el ridículo y es mi mejor amiga, no yo. Ella se comportó como una pusilánime con su ex al no mandarlo al diablo cuando debía hacer y con suficiente convicción. Y luego…cuando tiene una excelente relación decide que es mejor esconderla de su hermano por que no le quiere echar en cara que por fin es feliz. ¿Te suena a algo normal? Porque a mí no, definitivamente.
¿Qué podía decir en mi defensa? Ya había expuesto mis puntos, y puestos a ser sinceros, cada vez que hablaba de ello me sentía más fuera de lugar con mi decisión ¿por qué no podía hacer una maldita cosa bien?
Escuché el suspiro cansino de mi amiga al otro lado de la línea telefónica.
—Cielo, lo último que quiero es hacer el papel de mamá - gallina – clueca; pero debes de reconocer que tengo razón en esto. No deberías joder una relación tan hermosa como la que tienes solo por hacerte la mártir. Sabes que no soporto cuando te pones en ese plan; además; tu hermano puede ser menor que tú, pero está lejos de ser un niño.
Asentí a pesar de que ella no podía verme, fue como una especie de autoreflejo; aunque presentía que en ausencia de una respuesta había admitido mi error.
Hablamos durante un rato más sobre cosas menos importantes y luego nos despedimos no sin que antes me recomendara que: “no jodiera las cosas con Paul”

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Era casi mediodía cuando tomé el teléfono y disqué el número de teléfono de la casa de Paul pero nadie me respondió. Lo cual tenía sentido de alguna manera puesto que Jacob tampoco estaba, así que opté por creer que estaban en alguna reunión de estrategias o alguna mierda así…quería creer cualquier cosa menos que se rehusaba a responderme las llamadas.
Pensé en dejarle un mensaje pero en el último momento me acobardé, por lo que seguramente habría quedado registrado el momento en el que dejé caer el auricular para terminar la llamada.
Si eso no era reverendamente idiota, entonces no sabía que podía serlo.
Por falta de no tener más nada que hacer —aparte de comerme la cabeza y la tranquilidad con cosas que no me llevaban a ningún lado— decidí ponerme a actualizar mi curriculum puesto que necesitaba un trabajo, y eso era “CON CARÁCTER DE URGENCIA”. Los ahorros no me iban a durar mucho tiempo más; así que para prevenir un posible desastre de “bancarrota” antes de lo previsto tomé mi DELL y me puse a por la labor de actualización. La cual por cierto me tomó muy poco de tiempo, puesto que lo tenía prácticamente al día, por lo que posterior a eso comencé a elaborar una lista de los lugares en donde ofrecería mis servicios como administradora.
Las mayores fuentes de trabajo eran en Forks y por supuesto, en Port Angeles. Lamentablemente en la Reserva Quileute no había muchas fuentes de trabajo; de hecho; si no eras artesano o si no sabías pescar tus posibilidades de encontrar un empleo eran mínimas. Necesitábamos un cambio, pero para poder hacerlo había que pertenecer al “Consejo” que estaba conformado por las cabezas de las principales familias fundadoras, y más recientemente por los “guardianes de la tribu”; que no eran otros que los chicos de la manada. Y basta mencionar que en el consejo no todos son de mente abierta, por lo cual varios; aunque no muchos; proyectos que hubiesen podido ser de utilidad para todos habían sido descartados por “no cumplir con las tradiciones” o “ir en contra de las costumbres de nuestros ancestros”.
He allí uno de los motivos por los cuales me maté estudiando, y aunque suene cruel he de admitir que fue por poder salir pitando de aquí en busca de algo diferente a quedarme en esta tierra, aceptando siempre las decisiones que otros tomen sobre lo que puede ser beneficioso o no para mi…así que en resumidas cuentas debo admitir que yo huí de La Push, de sus normas, del opresivo control de mi padre, de su “tradicionalismo”…así podría hacer una vida como yo quisiera.
Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeero alguien dijo una vez que “la venganza es una perra” y tenía toda la razón, puesto que recibí: una venganza jodidamente inteligente. Me fui cuatro años, volví prácticamente graduada y ¡zas! Me imprimé de uno de los guardianes de la tribu quileute y ahí me tenían ahora; buscando trabajo en los alrededores de la reserva porque simple y llanamente no veía como podía existir sin Paul a largo plazo; y el lugar de él estaba allí.
Si, era todo un hermoso cuento digno de salir en una película de Disney. Una película en donde la princesa estaba prácticamente en bancarrota, pero que se había graduado con honores, con una cabaña en vez de un castillo, un celular en vez de una fiel mascota y con un licántropo por novio en vez del príncipe azul encantado.
Bueno…Paul estaba encantado, de una forma bizarra y quizás no muy romántica…pero encantado al fin; así que eso me hace una candidata más para entrar en las princesas de Disney ¿o no?
Entre mis “opciones reales” tendría que optar por los comercios de Port Angeles o las empresas madereras de Forks. Todo eso para poder quedarme en el que alguna vez fue mi punto de partida y que gracias a Paul ahora deseaba que fuese mi punto final. Al menos mientras implicara permanecer a su lado.  Por lo cual ahora necesitaba resarcir ciertos errores.
Inmersa en mis cavilaciones filosóficas de rebeldía juvenil y derrotas morales y amorosas vi llegar a mi hermano. Irrumpió en la pequeña sala de estar haciéndola parecer aún más nimia de lo que ya era, con su ya habitual cara de muerto.
Haċh ťchótiya. (Buenas tardes) —le dije.
Haċh ťchótiya. Ayáso-cha -chid? (Buenas tardes. ¿Cómo estás?) —me contestó en nuestra lengua madre. Y solo asentí antes de responder.
—Háċhli, ho. (Estoy bien)
Sin decir más nada él me respondió con un asentimiento y quiso seguir de largo hasta la habitación, pero lo detuve al palmear el sofá a mi lado para que tomase asiento.
—Kᵂὸˀokíɫcha –chuh. (¿A dónde vas?)

—¿Por qué no vienes a sentarte conmigo un rato?
Casi me reí en ese momento porque la expresión “a regañadientes” la debió inventar alguien que había visto justo la cara que yo tenía al frente.
—¿Cómo pasaste la mañana? ¿Estabas con Sam y los chicos? —esperaba sonsacarle algún tipo de información de Paul, pero por supuesto “señor enigmático” no tenía muchas ganas de conversar.
—No. No los he visto hoy. De hecho, yo estaba… —señaló a su espalda con el pulgar— en el garaje. El Volkswagen que tengo pide a gritos un cambio de aceite entre mil cosas más.
—No escuché ruidos de ningún tipo viniendo de allá. Ni siquiera el de una ignición.
Se encogió de hombros.
—No necesité encenderlo para verle lo que necesita —una sombra se escurrió en sus ojos antes de que la disfrazara con enojo— Y también revisaba unas…motos.
—¿Motos? —tenía meses en la casa y aunque sabía que en el garaje estaba el auto de Jacob, nunca me di la tarea de ojear lo que había allí— No sabía que habías comprado unas.
De golpe se puso en pie; como a la defensiva; pero se negó a mirarme.
—Rache, discúlpame pero no estoy de humor para hablar ahora.
Cerré la laptop golpe en un solo movimiento seco.
—Ni nunca —también me puse en pie y coloqué el aparato sobre el puesto que acaba de abandonar.
Jacob resopló con frustración a la vez que cerraba los ojos con fuerza. Casi me arrepentía por haberme mostrado irritada; pero la palabra clave de la oración es: casi.
—Mira, Rachel, yo no quiero ser grosero. De verdad. Ahora no soy una buena compañía para nadie…
—Exacto —le interrumpí— Y no solo eso sino que además eres una fuente de preocupación constante para el viejo Billy. Primero, te largas a quien – diablos – sabe – donde. Y ahora, porque te pasas el día conmiserándote de ti mismo. En serio, Jacob, no eres el único que ha pasado o está pasando por eso aunque ahora te parezca que sí.
Nos miramos alrededor de un profundo silencio, esperaba que él lo hiciera con odio o indignación, pero solo lo hizo con el dolor de un animal herido de muerte.
—¿Crees que no lo sé? ¿Acaso crees que me gusta parecer un perro pateado por la casa? ¡Ni siquiera tengo ganas de moverme de un puto sitio a otro!
Me acerqué un poco hasta él y lo miré a los ojos con determinación.
—¿Dejarás que eso te derrumbe? —tomé las llaves de la casa y mi móvil que estaban sobre la escueta mesita de centro que tenía delante— Toma una sudadera y salgamos.
Me miró perplejo un segundo y luego preguntó:
—¿Eso es todo? ¿No vas a reprocharme más? O a decirme que ella no me convenía, que el destino de ella no era para mí o alguna de esas cosas…
—No —me encogí de hombros restándole importancia—. No te ayudaría en nada puesto que eso no hará que lo superes, como tampoco lo hará esta caminata, pero al menos la última logrará que salgas de casa y te despejes un poco. Así que andando.

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—Gracias —susurró Jacob mientras lanzaba una piedra plana sobre la superficie del mar. Su mirada estaba pérdida en las profundidades del horizonte para evitar que yo leyese sus expresiones. ¡Como si lo necesitase!
—¿Por qué? —le respondí.
—Por no preguntarme más nada acerca…de toda esta mierda. Solo dejarme drenarlo a mi manera.
Inspiré tomando un gran sorbo de aire cargado de humedad y salitre antes de musitar nada.
—Jake, soy mujer…y de paso me crié con hombres. Con el tiempo he aprendido que eso “del consuelo y comer helado” no les va. Así que lo mejor que pude hacer por ambos fue salir a caminar un rato en silencio.
—¿Por ambos?
—Sí —asentí y sonreí a la nada mientras seguía hablando—. Eres un verdadero dolor de culo despechado; así que ya no te soportaba.
Ambos sonreímos y él me pasó un brazo por los hombros para abrazarme.
—Eres la mejor, Rach.
—Oh, sí. Eso ya lo sé —besó mi frente en un movimiento rápido. De repente giró su cabeza hacia un lado y pude ver que se acercaba alguien a los lejos.
FA – BU – LO – SO. Era Paul, quien se acercaba lentamente y con expresión de pocos amigos. Simplemente fantástico.
Cuando llegó hasta nosotros Jacob ya se había puesto en pie con una postura tensa.
—Paul ¿pasó algo? —el interrogado negó con la cabeza.
—Solo salí a dar una vuelta por ahí —me miró a los ojos con una oscura rabia— Hola, Rachel. ¿ Ayásochid? (¿Cómo estas?)
ċhli, ho (Estoy Bien) mi voz era vergonzosamente pastosa, pero no lo había visto en una semana; lo que equivalía a una eternidad; y lo deseaba con premura, aunque ahora solo me tenía paralizada era su frialdad.
—Me alegro —musitó finalmente y desvió su vista hacia mi hermano—. Me dijeron que habías vuelto, Jacob.
—Sí, lo hice hace una semana —contestó Jake en tono seco, dejándole entrever que no quería que sacara el tema a colación.
—Lamento no haber pasado antes por tu casa para verte. He estado haciendo…cosas. —¿Cosas? ¿Qué cosas pudieron tenerlo tan ocupado esta semana, aparte de intentar hacerme a un lado hasta que rectificara mi decisión?
Jacob se encogió en un gesto de despreocupación.
—Tampoco he estado anhelando visitas sociales, así que descuida, hermano.
Ambos asintieron y hubo un incomodo silencio revoloteando en el sitio como recordando que nadie tenía paz mental en aquel jodido momento.
Y como las ideas tomadas a la ligera nunca son las más salomónicas pero si las más genuinas, decidí romper el silencio.
—Jake, Paul y yo…—mi novio me miró desconcertado y el otro expectante— Nos hemos imprimado.
Inhalo…exhalo…inhalo…exhalo…Nadie dice nada ni se mueven tan siquiera.
—Paul generó la impronta en mí. —volví a hablar al ver que ninguno reaccionaba.
Nos miró a ambos desconcertados y luego se llevó las manos al cabello cortado irregularmente y lo estrechó con tanta fuerza que temí que se lo arrancara del cráneo. Justo la reacción que no quería que tuviese parecía estarse dando frente a mis narices. Por un breve instante me arrepentí de haber dicho la verdad, pero luego si la insinuación de una sonrisa en la cara de Paul y eso me hizo tomar fuerzas de nuevo.
—¿Te parece mal? —pregunté con voz tensa— Porque déjame advertirte que si me vienes con la misma cantinela que Billy puedes irte a…
—No. Es solo que….jooooooder nunca creí posible que pudieses verte implicada en todo esto de la manada. Y si sabes qué diablos es la imprimación es porque te sabes todo el resto del culebrón ¿o me equivoco?
—No —dijimos Paul y yo al mismo tiempo.
—¡Diablos! Entonces ahora eres algo así como mi cuñado —no fue una pregunta, sino una aseveración.
La tensión y repentina rabia que había notado en los ojos de mi novio de pronto se había disipado dando paso aun orgullo claro como el agua del Quilayutte.
—No me molesta que lo veas de esa manera.
—Y no habías ido a la casa a verla en una semana por…
—Porque yo se lo prohibí —interrumpí a mi hermano y me acerqué hasta Paul para tomar su mano con una mía y mirar de hito en hito mientras hablaba—. Temía que no te sentara bien la noticia por…todo lo que estás pasando justo ahora —miré a la mano que nos unía con cierta vergüenza. Bueno, no cierta sino “mucha vergüenza”— Pero sé que cometí un error, no puedo cuidarte como si tuviese diez años, así como no es justo que no te haya permitido que fueses a verme.
Para consternación mía y ruptura del momento de despedir disculpas, Jake comenzó a reírse.
—¡Así que esta es la que te amansó! —se burló mi hermano— Oh, dios. Si alguien me hubiese contado esto no lo hubiese creído —cuando sus risotadas se sosegaron nos miró con una expresión de profundo análisis—. Pero de ustedes tiene sentido. ¿Quién mejor que la tozuda y autoritaria Rachel Black para bajarle los humos de gladiador presuntuoso de Paul? Si….lo dicho, esto tiene mucho sentido.
Miré a Paul en descrédito de lo que estaba diciendo mi hermano. ¿Lo aceptaba así? ¿Sin más?
—¿No nos vas a decir nada? —preguntó mi novio soltando mi mano para estrechar mi cintura contra su cadera— ¿No me vas a advertir que si le hago algo me vas a matar?
—Oh, no. Me parece innecesario puesto que eso ya está tácito y sobreentendido; además que me imagino que si ya le dijeron a Billy, él ya se haya encargado de esa parte fundamental —ambos asentimos—.  Pues bien, aquí no hay más nada que hacer, solo aceptar lo que hizo el destino —dijo lo último mirándome a los ojos—. Al final resulta que te quedarás en la Reserva a pesar de todo.
Pues ya éramos dos los que pensábamos lo mismo.

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Desperté con la sensación de unos dedos cálidos recorriendo uno de mis costados. Serpenteantes corrientes de placer se repartían por doquier con tan solo un roce de sus dedos que bajan y subían con deliberada lentitud. Me resistía a abrir los ojos porque aún seguía cansada después de “tamaña reconciliación” en la cabaña de Paul. ¡Dios, ese hombre era insaciable e incasable!!!!
Sin querer se me escapó un ronroneo y eché por la borda mis intentos de hacerme la dormida.
—¿Piensas seguir actuando tan mal durante mucho rato más? —su voz ronca y erótica era como gasolina en mis venas—. Porque déjame informarte que eres la primera mujer que conozco que ronronea mientras duerme.
Solté una risita que sonó casi infantil. Le proferí un ligero empujón en aquel duro pecho de mármol cálido a modo de juguetona protesta.
—¡Kíka! (aléjate de mí!) —le grité entre risas.
—Was ho! (de ninguna manera) —dijo en susurró sexy.
¡Arg, eres insoportable!
Movió la cabeza de lado a lado como si estuviese sopesando mis palabras durante un momento.
—Si bueno, supongo que cuando me antojo de algo puedo ser realmente un dolor en el… —lo besé con fuerza antes de que terminara de hablar, interrumpiendo así cualquier estupidez que fuese a musitar.
¿Cansada yo? ¡Patrañas!
Su cuerpo se fue colocando poco a poco sobre el mío, envolviéndolo con ese calor tan característico suyo. Y su boca…esa boca suave que se movía coordinada con la mía y que usaba su lengua para explorar, conquistar y reclamar lo que era suyo por derecho…toda yo.
Así los sentí descender por mi cuello con languidez, para luego ascender a mi lóbulo y mordisquearme de la forma más tortuosa e increíble del mundo. Luego volvió a su descenso y deposito besos desde mi clavícula hasta mi hombro derecho el cual alternó con pequeñas caricias con la punta de su respingada nariz y finalmente aterrizó en mis pechos, torturándolos con suma delicadeza y prometiéndome con ese roce, un viaje más a ese territorio tan orgásmico y placentero que solo conocía con él.
Lo recibí en mi interior con suma facilidad puesto que ya nos habíamos puesto a por la labor un poco antes de dormirme; aún así sentí la tensión cuando me estiró hasta lo máximo que dio mi cavidad. Estando ya dentro de mí me despegó de la cama y nos sentó; a mí a horcajadas sobre su regazo y me movió con la adoración de un beato.
Me deleité en su estremecimiento cuando mis labios recorrieron desde su hombro hasta su oreja y capturaron entre ellos su lóbulo para tironearlo un poco y encenderlo un tanto más. ¡La venganza es dulce! Y por mi experiencia, es MUY DULCE.
—¡Rach!...—gimió.
Sonreí sin decir más nada para no sentir nada que no fuese sus embates contra mi centro y los gruñidos que escapan de su pecho, que al vibrar estimulaban mis pezones duros como guijarros.
Clavó sus dedos en mis caderas para intensificar el ritmo y yo hice lo propio con mis uñas en sus hombros. Apenas y podíamos respirar. El final estaba cerca…
Muy cerca…
Sentí los primeros espasmos y mi cuerpo se tensó extrayendo al máximo las palpitaciones de su miembro y su simiente por igual. No había nada como sentirlo tan dentro de mí en un momento tan íntimo.
Su orgasmo llegó apenas después del mío y me apretó la cintura asiéndome fuerte hacia él en una forma netamente posesiva.
¡Como si ya no fuera suya en cuerpo y alma!; pensé.
Su cuerpo finalmente cansado nos dejó lánguidos y sudorosos en el colchón de nuevo.
—¡Mierda…como te extrañé! —me dijo cuando pudo recobrar el aliento.
Le sonreí con dulzura mientras jugaba con un pequeño lugar de su pecho.
—Yo más. Lamento haberte hecho pasar por todo esto. Me parece que estamos en una montaña rusa siempre. Un rato estamos bien, al otro peleamos, luego nos reconciliamos y así estamos.
—¿Y no es así como funcionan las parejas? —se encogió de hombros— Lo importante es que seguimos juntos, princesa, y que ni bajo sacrificio vuelvo a pasar una semana alejado de ti. Esto fue una verdadera tortura.
Le guiñé un ojo con picardía.
—¿Muchos días sin sexo? —su suspiro pesaroso y teatral. Fue de lo más gracioso.
—Si. Y aparte de eso… ¡ouch! —se quejó cuando lo golpeé en el hombro aunque sabía que no podía dolerle un pequeño puñetazo de  mis dedos delgados, me besó con fuerza como para castigarme por mi atrevimiento y al final me mordió el labio con suavidad.
Acaricié su cabello hacia atrás, dejándolo aplastado por el leve rastro de sudor que lo humedecía por culpa de nuestra jornada  ¡Bien merecida! .
—¿Y qué hiciste esa larga semana sin mí? —eso realmente me había comido durante horas y horas durante aquellos días.
—La verdad es que…nada en absoluto. Merodear como un perro por acá por la casa. Eh…y tomarme las cervezas que quedaban en mi refrigerador.
—¿Nada más? —presioné.
Negó con la cabeza.
—No. No maté el despecho con ninguna otra mientras estuviste lejos —se partió de la risa cuando me estuchó resoplar con rabia.
—No dije eso.
—Pero yo me adelanté a los acontecimientos.
Pasamos un rato hablando de naderías. Ordenamos una pizza y luego estar mas que satisfecha con dos trozos y el con el resto de ella, nos fuimos a mi casa en donde estaban Billy y Jake viendo la tv. Mi padre tenía un semblante más animado desde que mi hermano y yo habíamos llegado; aunque seguía con la tristeza en los ojos, se esforzaba por hacer sentir mejor al viejo.
Y así fue básicamente como pasaron cuatros semanas más. Con pequeñas riñas de Paul y mías que se solucionaban y daban pie a exquisitas reconciliaciones. Con muchas caminatas con él por toda la extensión de la Reserva y sus alrededores. Así como reuniones con la manada y con sus parejas. O como me gustaba decirnos “el club de las imprimadas”.
Jacob salía solo a drenar su bajo ánimo cuando no podía soportarlo más y volvía cuando ya tenía la cabeza despejada. En resumen había sido un buen mes hasta que Paul apareció en la puerta con expresión sombría.
—¿Qué…qué pasa? —le pregunté temerosa.
Cerró la puerta tras de él y tomó haciendo en el pequeño sofá. Me miró con intensidad a los ojos durante un momento que fue quizás demasiado largo para mi gusto.
—Bella está embarazada —contuve el aliento. Pobre Jacob…—¡Chitaíd·o! (es una asesina) La criatura la está matando.
—¿Por eso Jake no ha venido? —le pregunté aunque ya sabía la respuesta a eso.
Asintió.
—¡Dios santo! —exclamé con horror.
—Tu hermano…—me congelé en el sitio por las muchas terminaciones que podía tener esa frase— ¡Abandonó la manada! ¡Nos dio la espalda para apoyar a esos malditos chupasangre!—gruño con rabia contenida.
Noté como su cuerpo se estremecía con convulsiones que amenazan con su transformación súbita.
De pronto comencé a temer por lo que todos me habían advertido. Paul podía explotar en cualquier momento.
Y yo podía estar demasiado cerca.
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NOTA:
Revisen el Repertorio de Frases y palabras quileute. Por cuestiones de ortografía universal, no todas podrán ver las palabras exactamente como se escriben, los quileutes utilizan un tipo de escritura relacionada directamente con el latín.
Para que vean mejor como funciona revisen el abecedario y guia de frases y palabras quileutes que deje para descargar en publicaciones anteriores del blog.


BUENO CHICASSSSSS…LO PROMETIDO ES DEUDA, AQUÍ LES DEJE ESTE ULTIMO CAPÍTULO…ESPEREMOS QUE NUESTRO LOBITO SEXY NO COMETA UNA ESTUPIDEZ…
ESPERO SUS REVIEWS COMO SIEMPRE CHICAS, SABEN QUE ADORO LEERLAS Y VER QUE OPINAN DE MIS HISTORIAS.
UN BESOTE! ME DESPIDO…CLARO ESTA RECORDANDOLES QUE MI PROXIMA ACTUALIZACION EN EL TRANSCURSO DE UNA O 2 SEMANAS SERA DE CORAZON DE CRISTAL. (SI SI YA PUEDEN GRITAR COMO LOCAS)
LAS QUIERO <3
BESITOS DE PARTE DE ROCHII, MI BETA, QUIEN AMENAZA A TODAS DICIENDO QUE QUIERE VER MUCHOS REVIEWS J <3

4 comentarios:

  1. Me gusto el capitulo
    Estoy impaciente por leer el capitulo de Corazon de cristal es la historia que mas me gusta, un besazo
    Escribe pronto

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  2. hola soi miriam; k bueno k rachel abrio su cabeza gracias ala regañisa k l puso gabrielle jaja. me encanto la parte en dond dice k ya es como candita para una pelicula de disney, una princesa en bancarrota, no m la imagino trabajando la vrdd, seria interesant leer en dnd trabajaria en forks o port angeles.

    P.D. no es para k desp d toooooodo ese tiempo de sexo sin proteccioón este embarazada ?? (alomejor ya lo tienes planeado marie pero no nos kieres decir, ¡mala!)

    chao espero corazon de cristal cn ansias !!!

    ResponderEliminar
  3. no puedo negar que me enganchaste primero con corazón de cristal ahora estos dos!! el cap esta magnifico es primera vez que leo un fic de ellos dos pero cuando leí Twi entre lineas se lee que estos dos tenían lo suyo!!!

    quiero saber que pasara si queda ella embarazada y que hará Paul....estoy brincando por saber...

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  4. por fin un tiempito y pase por aqui, ami te recomiendo un poco mas grande las letras, cuerdate de las cegatonas como yo....

    este capitulo estubo genial, gracias

    besos

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