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sábado, 22 de enero de 2011

Anhelo desde la Oscuridad - Sexto Capítulo:




"DEBERÍAS TEMERME"

Sin Jacob Black en mi camino todo era más fácil ahora. Sin molesta presencia Bella se había saturado un poco en su trabajo, pero “milagrosamente” aparecía yo y le ofrecía una mano amiga. La ayudaba con las cuentas y clasificación de personal, además de una serie de eventualidades que también le tocaba que sobrellevar por ser la gerente general de Cullen´s Publicity Office. 

Gracias al cielo; y mi bajo sentido de lo ético; Bella dejó de pensar que a su “amiguito” le había ocurrido algo malo. En vez de eso logré influir en ella para que creyera que él la había abandonado al ver la serie de obligaciones que tenía, o a lo mejor se había escapado con una chica. 

Si, las cosas estaban saliendo como yo quería.




Se suponía que a las veinte horas me vería con Isabella en su departamento; y a penas eran las tres de la tarde. No tenía nada que hacer. Ya había puesto al día absolutamente todo: las cuentas bancarias, las inversiones, las llamadas de negocios, e incluso había hecho los quehaceres de la casa. 

No es que me fascinara hacer de “doméstica” pero con algo debía matar el aburrimiento, ¿Cierto?. Ser inhumanamente rápido puede hacer que el ritmo de vida normal se vuelva largo y tedioso; como se me estaba haciendo esta condenada espera por la cita con Bella. Según ella yo iría a su casa por primera vez y para ayudarla con el cerro de trabajo acumulado que tenía en su escritorio. Habían pasado tres días desde que nos quedamos hasta tarde en su oficina repasando inventarios y listas de recursos humanos. 

Todo eso era lo más tedioso de mi papel, tenía que soportar la lidiosa actuación de “buen chico” mientras me aseguraba que ella cayera en mis redes, cuando estuviese seguro de que no podría olvidarme aunque le diera Alzheimer entonces procedería a transformarla. Según las teorías de Carlisle nuestros dones y sentimientos se intensificaban al transformarnos; basados en mis propias habilidades podía dar crédito de eso. 

O al menos quería creerlo. Solo así toda esta porquería de espera tendría algún sentido para mí. 

Ojalá así fuese.




  • -       ¡Hola, Edward! ¡Pasa! – dijo Isabella después de quedarse deslumbrada por mí en la entrada de su casa.
No es simple arrogancia, la verdad es que me encantaba dedicarle mi sonrisa torcida para disfrutar de su rostro exquisito que parecía extasiarse con solo observar el mío. Eso me hacía sentir más dueño de ella. 

  • -       Buenas noches, Bella. ¿Cómo has estado? Aparte de ocupada, pues eso es lo que me trae acá. <<…Y mi total y completa demencia posesiva por ti…>> - dije al pasar por su lado y escuché con claridad como sus fosas nasales se dilataron para permitir que más aire llenara su nariz de mi fragancia.
Sabía que mi olor natural era una forma de atrapar a mi presa. Y además me gustaba utilizar una fragancia fresca y masculina como la Issey Miyake clásica. 

A ella parecía fascinarle puesto que; basado en las ocasiones anteriores en las cuales me encontré con ella; cuando estábamos juntos inhalaba lo más cerca de mí que le permitiese una conducta socialmente correcta. 

Si supiera que yo la había espiado y acechado de las maneras más viles y enfermizas, y peor aún, que no tenía ningún remordimiento de conciencia por eso. Muy por el contrario, esperaba que ella finalmente me diera la señal de que estaba enamorada de mí para dar el paso definitivo. Convertirla en lo que yo era, un vampiro. Quería que compartiéramos la infinidad de nuestras vidas.

Un amor inmortal. 

Si suena cursi, no me importa. Ese era mi deseo y lo que yo quería. Se cumplía, así que Isabella Marie Swan sería mí compañera más pronto que tarde.

Me sonrió con timidez y su mirada me esquivó tal y como hacía cuando se sentía apenada por algo. En ese momento no comprendí su reacción. Odié no poder leer su mente.

-       Preparaba la cena…- << ¡Ahh comida mortal de nuevo! ¡Asco! >> - y arreglaba los pendientes que vamos a revisar y poner al día.

-       Ya. – asentí y me senté en el sofá.

-       ¿Gustas algo de beber antes de la comida? Aunque esta ya está casi lista…- adoraba verla titubear; su autocontrol se esfumaba si me tenía cerca.

Negué con la cabeza. – Esperaré el plato fuerte. – le guiñé un ojo con picardía causando con esto que sus latidos se incrementaran hasta colmar la sala de estar con su sonido.

Contuve una risa burlona.

La cena estuvo en diez minutos, ella sirvió y cuidó cada detalle de la presentación de los platos. Se veía muy dedicada y para variar eso también me gustó. No podía haberme topado con alguien mejor para erradicar mi soledad. Isabella era la mujer perfecta que debía ser inmortalizada. 

Y así sería.




  • -       No… la verdad creo que deberíamos dejar todo hasta aquí, Edward. Es muy tarde y no deberías esperar a que se haga más tarde…- me dijo Bella con reticencia al percatarse que pasaban de las once de la noche en aquel momento.
  • -       Tranquila, Bella. Yo traje mi carro y el camino hasta mi casa no es peligroso… - << Lo único peligroso en ese trayecto soy yo>> - Además te prometí que te ayudaría…
  • -       Pero ya hiciste suficiente por esta noche. No quiero que te molestes…
  • -       A mí no me molesta ayudarte...- la interrumpí – en nada. Creo que he sido lo bastante claro cuando te he dicho que puedes llamarme a cualquier hora tanto del día como de la noche si me necesitas para algo.
  • -       Sí, lo sé y te lo agradezco. Pero no por eso voy a aprovecharme de ti. – lo dijo con tanta preocupación, que mentiría si digo que solo me conmovió. También me causó mucha gracia puesto que ella ignoraba que de lo único que me cansaba era de esperarla.
Sin poder reprimir el comentario que se me salió a continuación:

  • -       Personalmente, no me molestaría que abusaras de mí. – mi tono era seductor en apariencia con un trasfondo divertido.
Isabella se puso de color carmesí y apenas pude contener el deseo de probar esa deliciosa sangre que la ponía de aquella manera tan irresistiblemente sexi. 

La anhelaba…la quería…la am… la… eh…

En fin. 

Me regodeé en su timidez.

  • -       Edw…ard. Deja de decir necedades. – se hundió más de lo estaba entre sus mullidos cojines del sofá. Además tomó uno y lo apretó contra su pecho; como si así pudiese calmar los latidos desaforados de su corazón.
  • -       ¿Te intimido, Bella? – mi expresión se tornó más seria. Eso me interesaba demasiado como para bromear en ese momento - ¿Te doy miedo?
Ella negó con la cabeza y tragó grueso, pero no habló.

  • -       ¿Te gusto?
La pregunta de fuego…
  • -       Ah…yo…Edward yo…digo tú…
  • -       Isabella no balbucees. Solo dime. Si me dices que no… - << Igual no te dejaré >> - …no hay ningún problema.
  • -       ¿Y si te digo que sí? – pronunció en un débil susurro.
  • -       Entonces te diría que el sentimiento es recíproco.
  • -       ¿En serio? – abrió los ojos como platos – yo te…
Asentí satisfecho y algo aliviado también.

  • -       Tú me gustas, Isabella Marie Swan. Me gustaste desde el mismo momento en que cruzaste la puerta de esa cafetería atestada de gente. Y más desde que decidiste ir a mi mesa a preguntar si me cono…- me detuve en seco ya que esa duda me atormentaba. - ¿De dónde te parecí conocido?
Su sonrojo me enigmó más. ¿Qué me escondía?
  • -       Yo… - se aclaró la garganta y me miró a los ojos. – Pensarás que estoy loca, pero igual lo pienso decir…- la animé con la mano a que continuara - …Yo te vi en sueños varias veces, Edward. Después de encontrarnos en la cafetería intenté hacer memoria de donde me parecías familiar, y luego de mucho pensar…recordé que había soñado un par de veces. Sé que suena descabellado…
  • -       No…a partir de cuando empezaron esos sueños? – tal vez mi actitud le parecería demasiado sospechosas, pero no podía disimular la grata curiosidad que sentía por sus “sueños”.
  • -       Hace más de un mes. – el tiempo que llevaba viéndola y hablándole mientras dormía. ¿Pero cómo veía mi cara en ellos?
  • -       ¿Ha sido continuos?
  • -       Más o menos. A veces dos o tres veces por semanas. ¡No quiero asustarte…!
Le coloqué mi mano tiernamente en su mejilla que inclinó levemente hacia mi palma, poco pareció importarle que estuviese fría ya que se quedó recostada de allí como si estuviese disfrutando de alguna clase de placer.

  • -       No me asustas, Bella. Creo…que eres alguien muy intuitiva. - << ¡No te imaginas cuanto! >> Quizá algo en ti te avisaba que llegaría a tu vida. Me siento halagado.
Antes mis palabras se apartó de mi roce con asombro.
  • -       ¿En serio no te importa?
Negué sin hablar.
  • -       ¿Por qué? Otro en tu lugar saldría pitando de espanto gritando que yo soy una loca y que me alejara inmediatamente de ti. – pronunció las palabras con un falso tono divertido, pero supe que en el fondo estaba especulando con varias respuesta.
Seguramente pensaba que solo quería acostarme con ella e irme para siempre. La verdad…es que eso era mitad verdad. Solo que no pensaba irme y ella no podría huir.
  • -       Creo que ya fui bien claro. Me gustas, tal vez demasiado para las pocas veces que nos hemos visto. Pero aunque te suene cursi, me cautivaste desde el principio. Sin haber siquiera abierto la boca, imagínate lo que sintió este pobre…- me señalé el pecho pero contuve la risa antes de seguir hablando. A pesar de que hablaba en serio. – hombre al ver que se le acercaba una despampánate afrodita moderna.
  • -       ¡Cállate! – dijo tímida mientras se mordía el labio con nerviosismo y sensualidad.
Tuve que recurrir de nuevo a mi autocontrol para no tener una erección que acabara con todos mis progresos hasta ahora…pero lo que vino después no lo pude contener.
Alargué mi mano hasta que mi pulgar rozó su labio hasta que ella soltó el agarre de sus dientes. Sabía que sería placentero, pero nunca esperé sentir ese ramalazo de calor que me envolvió cuando caí en cuenta que era la primera vez que rozaba su boca estando ella consiente.

Avancé poco a poco hasta que intercambiamos alientos, podía sentir el suyo cálido que entraba para calentar mi garganta, que no solo ardió de sed, sino también de deseo. Sobre todo de eso.

  • -       He pensado en esto desde que te conocí. – susurré a un centímetro de su boca.
Su labio inferior temblaba ante la expectativa de recibir la caricia anhelada de mi boca. Sonreí en mi interior con perversidad. Yo también lo quería.
  • -       ¡Pues toma lo que quieras, Edward!
  • -       No digas cosas de las que te puedas arrepentirte luego.
  • -       Tu mismo lo acabas de decir tú mismo ahora. Puede que me arrepienta..pero no será ahorita.
Dicho esto me tomó del cuello de la camisa y juntó nuestros labios. De verdad que quise ser suave y tierno por ser el primer beso. Pero cuando se tiene casi un siglo esperando por una compañía como lo era ella para mí, el autocontrol se vuelve un término desconocido, o al menos no es bien recibido. 

Sin más preámbulos mi lengua se abrió paso vorazmente entre nuestros labios para explorar los secretos de sabor que ese lugar tan codiciado guardaba para mí. Pero ni mis mejores suposiciones se acercaban a esto. Era como el cielo y el infierno. La gloria y la perdición. Un ángel y un demonio juntos en los labios de una mujer que pronto sería inmortal. 

No quería separarme, fue exquisitamente corto, pero si no me apartaba de ella en ese preciso instante la tomaría ahí mismo, aunque su cuerpo fuese frágil. A pesar de que su piel seguía siendo sumamente delicada. Podía dañarla…matarla.

¡No! La esperé demasiado como para perderla. Eso me dolería demasiado, y yo no sé lidiar con ese sentimiento. No pienso en su bien, sino en el mío. Solo que para que mi deseo sea saciado; si es que eso era posible; necesitaba que ella siguiera sana y salva.

Por toda la eternidad y a mi lado.

Poco a poco me deshice de la presa de sus labios, pero antes de separarme totalmente le di un beso corto en las comisuras para que quisiera más de mí. Pero no lo haría esta noche, sino cuando yo quiera y eso sería pronto. 

Mis necesidades de hombre me lo pedían.

Poco tiempo después me despidió en la puerta de su departamento, no le dejé que bajase a despedirme a las afueras de su edificio. Ella quedó encantada con mi caballerosidad y yo con su obediencia. 

Si ella sería sumisa, me haría las cosas más fáciles.

Cuando llegué al lobby me topé con un señor algo avanzado de años, uno sesenta años quizás que tenía un manojo de llaves con las que se apresuraba a cerrar la puerta de la entrada.
  • -       Buenas noches. – dije con una sonrisa algo oscura al recordar el final del conserje anterior – Voy saliendo, caballero.
El hombre de pelo canoso y estatura mediana me concedió el paso con gran educación a pesar de lo agotado que se veía.
  • -       Pase usted, caballero ¿Volverá muy tarde? Es que debo cerrar el portón ya que el otro conserje se desapareció sin dar señales de vida y la junta de condominio cree que pueda  volver y levarse algo de aquí. No quiero sonar indiscreto pero es lo que se me ordenó que dijese en casos como estos.
  • -       Tranquilo. Voy de salida. Es mi…novia quien vive aquí. Asi que no volveré sino hasta maña. Que descanse.
El hombre sonrió y me dije a mi mismo que este no merecía un trágico desenlace como el otro. Al menos por ahora.

Reí ante mi maldad autodesarrollada mientras  iba de camino a mi volvo plateado.

Era una criatura terrible, sin escrúpulos.

-       Deberías temerme, Bella. Deberías hacerlo. – y me carcajeé ante las pocas posibilidades que habían de que eso ocurriese.


OH DIOS POR FIN!! Bien chicas espero que esta nueva entrega les guste. Sé que me tardé mucho; como siempre; pero tengo demasiadas cosas que hacer y que n puedo posponer. De todas maneras denle las gracias a mi amiga del alma Rochii que me presionó para hacer este capítulo más rápido. En realidad me chantajeó; con publicar mi teléfono; pero en fin aquí se los dejo.

PD: Te lo dedico Rochii, por animarme a seguir escribiendo cielo..y por darme un sobrinito tan bello.

“Creen que el capítulo fue bueno? O malo? Pues déjenme un comentario!! O no me lo merezco?”





6 comentarios:

  1. Awww amiiii gracias me fascino adore cuando edward comenzó a ser mas tierno y a pensar en bella antes q en el <3 no puuedo ni esperar x el prox cap....(lo q signifik q te seguiré chantajeando jijiji :D) besiitos amii me encanto el cap estuvo buenisimo... :DDD <3

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  2. hola linda!!! me encanto el capitulo ya lo esperaba con ansias... jajajaja me alegra haberme topado con tu historia en twilight entre amigas fue x ahi q me encontre tu blog n_n....

    realmente me encanta tu historia me fasina esta Edward malo pero al mismo tiempo tierno n_n

    sigue asi linda

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  3. Heey!!! hermanaa!!, esta lindisimooO!!!! <3, Rochi hace bieen en chantageartee xD
    te quieroo!!!, besooos!!!
    y me puedes mandar un Edward como ese?, lo agradeceriaa, es perfectamente malvado y sexy!! qe mas quiero? xD
    Te adoroO!!!

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  4. El capitulo estuvo genial aunque yo creo que ese vampiro malo y sin corazón merece tener un castigo que en verdad le duela y lo haga valorar las cosas que tiene de una vez y para siempre.
    Cuidate mucho y nos leemos siempre...
    http://miangelpersonal.blogspot.com/

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  5. ahh! excelente capitulo, mas malo mas sexy!!
    este edwrad me para lo pelos con sus maldades, pero me fascina.
    sobnre todo esa frase del final!!

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  6. ansiosisima por q publiques el q sigue!!!!!!!!!!!!
    pero bueno supongo q debo ser muy paciente!!!
    gracias de veras q este nuevo Edward ha estado maravilloso!!!
    es tan jodidamente Sexy!!!
    sorry si fue grosero pero es la vdd
    como sea, publikas pronto si?????
    desde Peru un abrazo fuerte, adoro esta historia!!!
    Besotes

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