lunes, 26 de julio de 2010

PRÓLOGO




“Te amé más allá de la razón. Te entregué todo: mi niñez, mi cuerpo y alma; incluso mi voluntad. Pero ya no más. No pienso seguir viviendo de tus migajas. Aunque te ame con todas mis fuerza; me voy para siempre”.

Bella POV:

-          ¡Mamá! – grité sobándome la cabeza. - ¡Mamá!
Reneé corrió a ver que me ocurría.
-          ¿Qué pasa, Bella? – dijo preocupada.
-          Edward me golpeó con su estúpido camión de juguete. De nuevo. – dije entre sollozos. - ¡Lo odio!
La pobre señora Esme estaba parada atrás de mamá. Se encontraba horrorizada y apenada.
Cuando reaccionó se agachó en frente del agresor de siete años que tenía por hijo, y lo increpó.
-          ¿Por qué haces esto, Edward? ¿Hasta cuándo te debo decir que Bella es un año menor que tú y debes cuidarla, no maltratarla?
-          Ella se lo buscó. – dijo despreocupado.
Me abracé a la cintura de mi madre.
-          ¿Por qué dices eso, cariño? – preguntó mi mamá con paciencia. Ya estaba acostumbrada a las continuas peleas de Edward y mías.
-          Porque no me prestó atención. Le estaba diciendo algo. La llamé varias veces y me ignoró. Definitivamente esta niña…- dijo señalándome con su mano; en un gesto más de adulto que de niño – solo entiende a los golpes. – meneó la cabeza con reprobación.
-          ¡Te odio! – le grité. Mientras sentía el golpe hinchándose en mi cabeza.
Levantó y dejo caer sus hombros restándole importancia a mi comentario.
-          ¿Y qué era eso tan importante que le ibas a decir? – medió Reneé.
Edward cayó y le dio la espalda.
-          ¡Estás en serios problemas, jovencito! – dijo la señora Esme molesta – Veremos que dice tu padre de esto.
Se volteó hacia Reneé con vergüenza en el rostro.
-          Discúlpalo, amiga. Él no es así todo el tiempo. No entiendo que es lo que le pasa con la pobre de Bella.
Mamá sonrió.
-          No te preocupes. Son cosas de niños. Además yo estoy clara en que mi hija no es precisamente la más dulce con Eddy.
Cada una o dos de tres reuniones entre mi mamá con Esme terminaban igual. Así que esto ocurría con frecuencia.


…Cinco años después…

-          ¿Prometes que vendrás a verme seguido? – le pregunté con avidez.
-          Te lo juro. Espérame y no me cambies por nadie. – dijo Edward – Ninguno. Te querrá como yo.
Se me escapó una lágrima.
-          No llores, mi Bella. Más temprano que tarde vendré por ti y nos mudaremos a esa casa de campo que tanto quieres. Te lo aseguro. – limpió los rastros de mi pena con el dorso de su mano.
-          Te amo. – me atreví a confesarle.
-          Te amo. – aseveró él.
Y con lentitud se acercó a mi rostro y rozó sus comisuras con las mías. Mi primer beso. Mi primer amor.
-          ¡Edward, nos vamos! – gritó su padre.
El dolor cruzó el rostro de ambos.
-          Guarda esto – me dio su cadena de bautizo. Jamás se la quitaba hasta ese día. – Cada vez que te haga falta, mírala. Sabrás que no importa lo lejos; estaré siempre a tu lado… - la colgó en mi cuello – Cerca de donde late tu corazón.
Se escaparon de nuevo mis lágrimas.
-          Y tú llévate esto – le entregué mi esclava de plata – La llevarás contigo como una marca, como algo que te identifique como mío.
Rozó por segunda vez mis labios y se fue corriendo.
Esta fue la última vez que lo ví.
******





4 comentarios:

  1. es cortito pero bueno, como siempre lo dejas a todos pidiendo mas, gracias por esos pedasitos de relax cada vez q escribes, besos y exitos

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  2. Gracias mi Adrii...te hice una invitacío por el grupo del face..espero que aceptes...=)

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  3. dios!!!! k bonito!!1 me encanta!!!!!:)
    jdr me has enganxado!!!!!111

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  4. problema!!!! :( le doy al 1º 2º y 3º capi y todos me salen prologo!!!!:(

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