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viernes, 5 de noviembre de 2010

Sin Alternativas - Décimo Capítulo:





"VISITAS"

La alarma del celular sonó sobresaltándome.

-       - ¡Estúpido teléfono! – murmuré con pesadez.

Eran las seis de la mañana.

Me levanté cual zombi y me dirigí al baño arrastrando los pies.

Cepillé mis dientes y tomé una ducha veloz en un inerte intento de desperezarme.

-       - Necesito vitaminas. – Me dije para mí misma mientras descendía por las escaleras.

Billy roncaba en el sofá con su cadencia habitual; así que ni se percató cuando tomé las llaves del auto y salí.


Me dirigí directo a casa de Paul.


Entré, puesto que el cerrojo estaba abierto, subí los escalones y entré a su cuarto.

Él esperó recostado en un codo hasta que me vio y se echó en las almohadas de golpe.

Tenía la misma cara de cansado que yo.

Le dio unas palmaditas al colchón a modo de invitación. 

Yo accedí.

-      -  Cielo… - Mi voz era pastosa. – Hay que levantarse. Los chicos ya deben de haber salido para acá.

Gruñó con desánimo.

-       - Ya va…cinco minutos más. – Rogó cual niño;  cuando le iba a insistir sonó el teléfono.

-       - ¿Herma? – Dijo Gabrielle.

-       - Dime. – Traté de avivar mi voz.

-       - Saldremos dentro de media hora para allá.

-       - A ver…déjame adivinar. Se te hizo tarde. – Comenté con menos energía que antes.

Ella se rió.

-       - Sí, herma. Bueno te dejo para no retardarme más.

-       - Adiós.

Colgué el teléfono.
-      -  ¿Viste? No hay necesidad de levantarse tan temprano. – Comentó entre la mullida almohada.

-       - Dentro de dos horas nos despertaremos. Hay que ir al súper. Yo hice compras para la casa y ahora ellos vienen para acá. – Le comenté mientras me quitaba los tenis.

-       - ¡Diablos! Tienes razón.

Levanté la sabana y me sorprendí.

-       - ¿Qué pasa Rach? – Dijo alarmado por mi reacción.

-       - Estás desnudo. – Le recriminé.


Él se acostó de nuevo mientras se carcajeaba.

-       - Yo duermo así; y lo sabes.

-       - Claro que no lo sé. Solo he pasado una noche contigo. – Refuté.


-       - Y lo pasé desnudo… - Objetó.

-       - Pero por…otras causas. – Dije sonrojándome.

Él se rió de nuevo.

-     -   Acuéstate, cielo. Ambos estamos cansados.

Tenía razón así que levanté las sabanas y me tumbé de espaldas a él.

De pronto me rodeó con su brazo y me atrajo hacia él. Se pegó de cada centímetro de mi silueta.

-      -  ¡Hey! – protesté.

-      -  Yo duermo así. – repitió pegado a mi oído.

Eso me inquietó un poco.

-       - ¿Ah así? ¿desde cuándo y con quién? – la celópata empedernida se había apoderado de mí desde que estábamos juntos.

-       - Desde ahora y contigo.

Me dio un beso en la mejilla y luego nos dormimos.


Me despertó el roce de unos labios por el borde de mi cuello. Giré y quedé con la espalda pegada al colchón. Pero no abrí los ojos.

-       - ¡A despertarse! – susurró Paul en mi oído. – Es hora de desayunar.

Abrí los ojos y tenía su rostro demasiado cerca del mío.

Me tapé la boca con la mano.

Él me miró extrañado.

Me puse en pie, y fui sin perder tiempo al lavado. Lave mis dientes y volví.

Paul me veía entre enfurruñado y curioso.

-      -  ¡Qué hermosa manera de darme los buenos días! – Me reprochó.

Caminé rápido hasta que me senté y rocé mis labios con los suyos.

-       - Temía tener mal aliento. Lo siento mucho. Soy una maniática de primera.

Puso los ojos en blanco.

-      -  ¡Qué necia! – Encogió los hombros con despreocupación. – Toma. – Dijo poniendo una charola en mis piernas. – Hice el desayuno para ti.

Me sonrió satisfecho.

Un par de sándwich tostados estaba en un plato. Con dos vasos de jugo de naranja.

-      -  ¡Hmmm. Que delicia! No me puedo quejar. – Acoté complacida.

Comenzamos a comer ambos.

-     -   ¿Qué hora es? No escuché el reloj. – Comenté medio preocupada.

-       - Tranquila. Solo ha pasado una hora y media desde que nos acostamos. –  Respondió él mientras se llevaba un bocado a la boca.

-       - ¿En serio? ¿No pudiste dormir más? – Pregunté extrañada.

Negó con la cabeza.

-       - Me despabilaste y no pude reconciliar el sueño de nuevo.

-       - Perdón. No debí haber venido tan temprano.

-       - No es eso, tontita. – Tomó un sorbo de jugo. – Es que “tú” me entretuviste.

Estaba comiéndome con los ojos.

Puse una sonrisa torcida al verlo.

-      -  Entonces no volveré a dormir contigo. – Dije con sarcasmo.

-      - ¡No vuelvas a decir eso! – Dijo antes de tomar entre sus dientes el último bocado de pan.

Lo miré extrañada.

-      -  Hablando de todo y todo… ¿Qué haces desayunando un simple sándwich y un vaso de jugo?...No quedarás satisfecho ni de chiste.

Me observó con suspicacia.

-       - No se te escapa nada ¿cierto? – Suspiró con pesadez. - Mientras  preparaba la comida, me comí tres sándwich y un litro de jugo.

Sonreí complacida con su repuesta.

-     -   ¡Ese es mi lobo! – Contuve una sonrisa y le di un beso corto en las comisuras.

Sonrió complacido y suspiró pero ahora con ternura.

-       - Te has adaptado tan bien a lo que soy; que es difícil creer que apenas llevas un mes aquí. – Él estaba hablando conmigo pero sus cavilaciones estaban lejos de ahí.

Comí el último pedazo de sándwich mientras Paul platicaba. Cuando tragué hablé.

-       - No tenía otra opción más que aceptarte. Otra cosa era intolerable. – Le comenté con ternura mientras acariciaba su rostro.

Retuvo mi mano entre las suyas. Lo besé y me miró con los ojos brillantes.

-       - Podrías haberte ido. Podrías haberme elegido como amigo en vez de otra cosa. Podías haberme escogido como un amante. – yo negaba con la cabeza mientras él hablaba.-… ¿Qué?...

-      -  Sé que nunca te lo he dicho en voz alta pero…desde el momento en que te vi en la playa aquella noche, supe que no tenía más opciones ni alternativas; a partir de ese momento fuiste tú y le robaste a otros la posibilidad de conquistarme. Así que…hasta allí llegan tus “podrías”. Porque simplemente tú pudiste más que nadie.

Me vio de forma inescrutable por un momento luego bajó la vista y volvió a mirarme, pero con una sonrisa en su boca.

-       - No sé si conmoverme o echarme a reír. Bueno…al fin y al cabo ya hice ambas. – Luego sonrió travieso. – Y me alegra haberles arrebatado a otros la posibilidad de tenerte… – Echó al piso la charola y lo demás partiendo todo, me haló hasta que quedé debajo de él. – Quiero que todos sepan que eres mía, y que cualquiera que ose acercarse a ti, puede darse por muerto.
Sonreí y lo halé más hacia mí, para comentar junto a su boca.

-       - Nadie me va a apartar de tu lado porque tú eres mi destino. Además… - Sonreí con lujuria. – A mí me fascina mi lobo salvaje. Mi gran chico malo.

-       - De eso último tengo bastante. – Agregó divertido.

-       - ¿Por qué crees que me tienes en tus manos?

Y nos fundimos en un beso voraz.

Cada nuevo encuentro con Paul me parecía único e irrepetible; ese hombre lograba enloquecerme con un simple roce.

Pero en ese momento su lengua no me rozó; sino que ultrajó mi boca con pasión y frenesí; desató mi deseo de forma irrefrenable.

Me agarré a su cabello con una mano y a su trasero con la otra para acercar más nuestros labios y nuestras pelvis.

No tardó demasiado su virilidad en indicarnos que estaba más que preparado para irrumpir en mi intimidad. Y la verdad es que yo estaba deseosa de que así fuese.

Un cosquilleo sin par se apoderó de la totalidad de mi anatomía; haciendo que de vez en cuando levantara mis caderas para estimular a ambos.

Y funcionó.

Paul, que estaba besando mi cuello gruñó como un animal y me arrancó el sweater y lo lanzó por los aires. Hizo lo mismo con mi camiseta y los jeans. Besó el nacimiento de mis senos, lamió el espacio que había entre ellos, y entre tanto bajo su mano y la introdujo en mis bragas. Estimuló mi grandioso bultito de carne, que reconoció su tacto ardiente y comenzó casi de ipso facto a hacerme estremecer.

Lo halé de los cabellos y lo besé con furia. E incluso gemí en su boca; cosa que lo excitó más e introdujo uno de sus largos dedos en mi húmeda cavidad.

Mis caderas tenían vida propia, se retorcían para frotarse contra la mano incitadora de mi novio; para obtener el máximo de placer.

Paul introdujo otro dedo y siguió estimulándome con vigor.

Y entre jadeos, estremecimientos y contracciones mi cuerpo obtuvo lo que quería.

Se acostó encima de mí, lo agarré de la nuca y lo besé con ardor. Él respondió igual.

Me agarró los muslos y los separó de par en par para entrar en mi sin dudar siquiera un instante.

Casi rugió al hacerlo; eso me volvió loca y lo agarré fuerte del trasero para que me embistiera aún más profundo.

Y me complació.

Colmó a plenitud toda mi húmeda y deseosa cavidad, mientras que me tomaba de las muñecas y colocaba a cada lado de mi cabeza.

Tanto mi boca como mi cuerpo estaban siendo amados salvajemente, y yo lo disfrutaba cada segundo, cada beso, cada estocada.

Al sentir acercarse el clímax, enredé mis piernas en sus caderas y me moví con él aumentando la intensidad de nuestra ardiente lucha.

Le arañé el pecho y me dejé ir hacia un lugar glorioso por unos momentos.

Paul sonrió satisfecho y entró en mí con fuerza hasta que su cuerpo se tensó y colapsó con un escandaloso gañido gutural.



-       - ¿Siempre tienes que ser tan…salvaje, cielo? – Le pregunté mientras lo peinaba con los dedos.

-       - ¿Te hice daño? Es que cuando me apretaste; juro que perdí el sentido de todo. Perdón.

-       - No hablo de cómo hicimos el amor… - Lo besé con dulzura. – Hablo de los pobres platos y los vasos. Hiciste un verdadero desastre.

Paul se carcajeó.

-       - Eso no tiene importancia. Se barre y ya. – Me miró con profunda curiosidad. - ¿En serio te gusto?

-       - ¿Acaso me escuchaste quejarme? – Dije contra sus labios. – Claro que me encantó que me tomaras por asalto y con tanto ardor.

Nos besamos con pasión, y nos subimos nuevamente en una exquisita montaña rusa de sensaciones.



-      .  Demonios, Paul es tarde. – Le comenté de regreso del thrifway. – Aún necesito ir a la casa a buscar mi ropa para este fin de semana. Debí haberlo hecho temprano de una vez.

Se rió divertido.

-       - Sí, debiste hacerlo. Uno nunca sabe con qué clase de  “distracciones” se puede topar uno.

Se carcajeó con todas sus ganas.

-       - Si. – Asentí. – Nunca se sabe cuando te puedes topar con un novio lujurioso. – Ambos reímos.

Descendimos del carro puesto a que ya habíamos llegado a mi casa.

Billy nos abrió la puerta.

-       - Hola chicos. – Dijo él. – Rachel, no sentí cuando te fuiste.

-       - No, papi. Estabas durmiendo profundamente y no te quise despertar.

-       - Ah ok. ¿Y a que se debió esa salida tan temprana? Si se puede saber claro está. – Su tonó era normal y tranquilo y personalmente esperaba que siguiera siendo así.

-       - Gabrielle viene hoy; papá. – Dije emocionada.

-       - ¿Enserio? Tengo años que no veo a esa muchacha.

-       - Sí, y viene con Taylor, su novio. Fui a hacer unas compras para ellos.

Se puso serio de repente.

-       - Rach, yo no sé si tenemos espacio suficiente… - No lo dejé terminar de hablar.

-       - Lo sé, por eso se quedarán en casa de Paul. – Mi novio asintió.

-      -  Eres muy amable, muchacho. – Billy era sincero en su tono.

-       - No se preocupe. Me sobraba una habitación y para mí no es molestia atender a los amigos de Rachel.

<< ¡Aquí vamos!>> me dije a mí misma infundiéndome valor.

-      -  Papá… - Me traspiraban las manos. – Yo pasaré el fin de semana con ellos.

-       - ¿En su casa? – Preguntó mi padre visiblemente menos feliz que antes.

Asentí.

-      -  ¿Es…necesario? – Dijo entre dientes.

-       - Si. Así que vine por mis cosas. Nos vemos el lunes.

Él asintió y yo respiré profundo.

-       - No tardo. – Le dije a Paul.

-       - Está bien. – Aceptó él.

Tomé todo cuanto creí necesario, lo guardé todo en una mochila y bajé a la sala.

-      -  Lista. – Anuncié.

Paul se levanto del sofá y tomo mi equipaje.

Mi padre se veía inquieto; estaba dándole pequeños golpes con los dedos al mango de su silla de ruedas.

-      -  Me voy, papá. ¿Crees que estarás bien? ¿No necesitaras nada? Pregunté antes de salir. Él me vio con ¿Vergüenza?...o ¿estaba turbado? Quizás ambas.

-      -  No, nena. Sé cómo cuidarme solo. – Me regaló una sonrisa tan aguada que casi se la devuelvo.

Lo besé en la mejilla.

-       - Cuídate, entonces. Nos vemos el lunes. Adiós.

-       - Adiós, Rachel.

-      -  Nos vemos, Billy. – Dijo Paul al tomarme de la mano antes de salir.

-      -  Adiós, Paul. – Respondió mi papá en tonó seco.

Al arrancar el carro, tomé la palabra.

-      -  Hablaron de algo, ¿cierto?

Paul me miro nervioso y desvió los ojos a la carretera.

-       - No. De nada.

-       - ¡Oh por dios! Miénteme mejor. ¿Acaso me crees tonta? Escuché los susurros de sus voces mientras empacaba. Luego la cara de mi papá era todo un poema. Y ahora tú estás como si hubieses asesinado a alguien.

Suspiró derrotado.

-      -  Está bien. hablamos…de…nuestra intimidad.

Entré en un estado de shock durante segundos.

Cuando salí de él ya no hablaba, sino que gritaba.

-       - ¿Qué? ¿y qué demonios le dijiste?

Por su rostro, supe que esperaba esta reacción de mí.

-       - Que nos estábamos cuidando.

Me llevé una mano a los ojos y los estrujé con fuerza antes de hablar.

-      -  No le debiste decir eso.

-       - ¿Acaso querías que le digiera que no nos hemos cuidado ni una sola vez? Eso hubiera sido peor. – Se excusaba con tanta vergüenza que me sentí levemente como una ogra.

-      -  ¡Pues no! – Perdí de nuevo los papeles. – Pero hubieses buscado una forma diferente de hacer las cosas. Eso fue como: ¡Señor, asuma que tengo relaciones sexuales con su hija que apenas tiene un mes aquí! – Me tapeé la cara. – Mi propio padre debe de pensar que soy una golfa.

Mi novio resopló con rabia.

-       - ¿Estás demente, Rachel? – Ahora era él quién estaba furioso. – Billy conoce las leyendas muy bien y sabe que estas uniones trascienden lo racional. ¡Jamás te vuelvas a insultar así! ¡Jamás!

Lo mire con ojos de corderito a punto de morir.

Tenía mis ojos llenos de lágrimas. Y no sabía muy bien porqué.

Al advertir mi estado su rostro se transformó en una máscara de ternura.

-       - Ven aquí. – Me pasó el brazo por el hombro y me apretó a su costado.

Depositó un tierno beso en mi coronilla y luego otro en mi frente.

-       - Perdón por gritarte, princesa. No debí hacerlo.

Negué con la cabeza.

-       - Yo te provoqué.

-       - Aún así.

-      -  Perdón, yo también me excedí. – Era lo justo.

Yo había iniciado la discusión.

-      -  Estabas nerviosa. – Me excusó. Yo iba a protestar pero lo que dijo me dejó en dos platos. – Sé que estás nerviosa por todo lo que está pasando. Pero te prometo que apenas se vayan tus amigos iremos al médico. Si no quieres un hijo ahora; pues no lo tendrás.

Me aparté para ver su cara.

-      -  ¿Acaso tú sí lo quieres? – pregunté.

Encogió los hombros con fingido desinterés.

-       - …Nada que venga de ti me importunaría.

-       - Estás demente. – Espeté mientras me arreglaba en el puesto del copiloto.

-      -  ¿Por qué? – preguntó casi sorprendido.

-       - Porque no estamos preparados. Apenas llevamos dos semanas juntos, yo no tengo un trabajo, me acabo de graduar…y muchos más argumentos de peso que avalan lo que dijo.

-       - Psss. – resopló en desacuerdo. – No podré darles lujos, pero puedo con una familia.

-       - Eso no lo pongo en duda, amor. Pero yo quiero hacer muchas cosas antes de ser madre. Entiende por favor.

-       - Te entiendo pero no te apoyo.

<< ¡Que obstinado!>>

-       - Con eso me basta. – Le respondí.

No hablamos mucho hasta llegar a la playa, en donde nos sentamos a esperarlos.

Hacía frío por lo que me acurruque en el regazo de mi novio y coloqué la cabeza en su pecho. Él me estrechaba contra sí suavemente.

-      -  Esto me recuerda a nuestra primera cita.

Sonreí recordando.

-       - Si, tienes razón. – Me carcajeé. – Yo no planeaba enamorarme en ese momento. Y menos aquí.

-     -   ¿Qué tiene de malo el “aquí”? – No estaba muy feliz con mi comentario.

-       - Nada. Es que se suponía que los conocía a todos…y de repente sales tú aquella noche…y todo cambió.

-       - Yo tampoco planeaba imprimarme, Rach. Y mírame, ya te he pedido que te vengas a vivir conmigo y todo. Las cosas salen como deben ser y no como se quieren que sean.

-       - Pues sí. – Admití. – Pero no me quejo del resultado.

Seguimos hablando durante unos largos minutos, recordando, contándonos anécdotas y jugueteando por momentos.

-       - ¿Dime? – le dije a Gabrielle que me estaba llamando por teléfono.

-     -   Ya vamos llegando. Le acabamos de preguntar a alguien la dirección de la playa. Y dijo que íbamos bien. Así que está pendiente.

-       - Vale. – acordé.

Me solté de los brazos de Paul para ponerme en pie. Estaba emocionada, un mes sin mi “hermana de vida” se me había hecho como un año. Tenía muchas cosas que contarle; sin los detalles sobrenaturales claro está; y preguntarle.

-       - ¡Ya están llegando! ¡Vamos a esperarlos en el carro! – dije halándolo de la mano como una niña en un parque de diversiones.

-       - Si no fuese tu amiga, de verdad que estaría celoso. Jamás te has puesto así por verme.

Entorné los ojos.

-      -  No me he separado de ti. 

-       Y no lo harás. – sonrió pagado de sí mismo – No podrás.

Me reí por su comentario y lo tomé de la mano para caminar hacia la carretera.

-      -  ¿Qué harán cuando lleguen? Me refiero a si vas a salir por allí. – me preguntó especulativo.

-      -  Primero deben instalarse, luego saldremos a almorzar y daremos una vuelta por Port Angeles ¿te parece?

Asintió.

-      -  Me parece bien.

El Toyota Corolla color plateado apareció por la curva antes de estacionarse detrás de nosotros. Gabrielle se bajó tan rápido que ni siquiera cerró la puerta, corrió hacia mí y nos abrazamos como si nos estuviésemos reencontrando después de quien sabe cuánto tiempo  sin vernos.

-       - ¿Cómo has estado? – me preguntó feliz – Te echado mucho de menos.

-       - ¡Fabuloso! Y yo también te extrañado. – luego volteé hacia Taylor y le salté encima - ¿Cómo estás, cuñadito?

El chico me abrazó fuerte por la cintura como solíamos hacerlo en la universidad. 

-       - Bien, Rachel. Algo cansado, pero bien.

Me aparté de él y busqué a Paul, que estaba esperando al lado de mi Nissan para que lo introdujera a la conversación.

Lo tomé de la mano y caminé con él hacia mis amigos.

-       - Chicos, les presento a Paul Howe. Mi novio. – dije por primera vez sintiéndome orgullosa como nunca antes. 

Taylor fue el primero en estrecharle la mano.

-      -  Mucho gusto en conocerte, Paul. – dijo educadamente con la típica sonrisa que lo identificaba.
-       Igualmente, sé bienvenido. – su voz era masculinamente suave y cortés.

Gabrielle por su parte lo analizaba con la vista. Sabía que le estaba dando el visto bueno. Cosas de chicas.

Paul le tendió la mano a ella.

-       - Al fin tengo el placer de conocerte, Paul. – le dijo ella sin vergüenza alguna. – Rachel me ha hablado mucho de ti.

-       - Y puedes jurar que a mí de ti también. – le puntualizó mi novio.

Ambos rieron al unísono. 

-     -   Bien. Vamos a casa para que se relajen un poco y luego salimos a comer. ¿Les parece?

-       - Estoy famélica. – dijo mi hermana – Si no ingiero algo en la próxima hora pasaré a mejor vida.

Nos carcajeamos.

-       - ¡Reina del drama! Vamos de una vez. 

Nos montamos cada quien con su respectiva pareja y arrancamos. Obviamente nosotros íbamos adelante guiándolos.

-      -  ¿Cómo te cayeron los chicos? – le pregunté a Paul mientras manejaba en dirección a la casa.

-      -  Bien. – sonrió perplejo - ¿Por qué? ¿Acaso pareció otra cosa?

-      -  No. Pero es que no pienso torturarte en tu propia casa, si no te han caído mis amigos. Son mi responsabilidad no la tuya.

Él entornó lo ojos.

-       - ¿Sabes, Rach?. Me tomaré ese comentario como una preocupación en vez de cómo un insulto. Pero déjame aclararte algo, en el momento en el que te pedí que me aceptaras como tu novio no pensaba dejar fuera de la ecuación a tu familia. Y ellos son como tu familia. Nosotros somos uno, y si tú tienes o quieres lidiar con ellos; pues yo haré lo mismo.

Me quedé en silencio sin saber que contestarle por tamaña declaración. Solo un nudo en la garganta era lo que tenía en mis cuerdas vocales.

-       - ¿Qué te pasa? – dijo él pasado un momento.

-      -  Es que…quizás todavía no he llegado a comprender la profundidad de tus sentimientos por mí. – una lágrima pugnaba por derramarse por las cuencas de mis ojos.

Se encogió de hombros con naturalidad.

-       - Te amo; no necesito decírtelo todo el tiempo para hacértelo saber. O eso presumo yo. Te acepté con tus defectos, tus virtudes. Te acepté también con tu pasado, para labrar el presente y disfrutar de un futuro junto a ti. No quiero cambiarte ni que te cohíbas de disfrutar de tu vida porque ahora yo entré en ella.

Exhalé sorprendida.

Sabía que me amaba, eso ya me lo había demostrado con hechos y palabras. Pero escucharlo hablar de esa manera era abrumante. Era como tener una responsabilidad en cuidar que esos sentimientos, evitar que se les hiciese daño o tratar de que crecieran día con día. Si es que eso era posible.

-       - ¿Sabes que necesito? – le pregunté con voz temblorosa mientras me acercaba a él, gesto que él entendió y me abrazó por los hombros – Que no te alejes de mí. Es lo único, te necesito para todo; aunque soy capaz de muchas cosas. Pero nada tendría sentido si no las hago contigo. Te amo demasiado.

Sentí sus labios en mi cabeza.

-      -  Jamás me había andado con cursilerías. Eso no era lo mío; ahora vienes tú y me pones a decir una tras otra, mujer. En fin…ya llegamos a este punto sin retorno. Jamás, pero jamás escúchame bien; vas a hacer nada sin mí; estamos y seguiremos juntos hasta el último día de nuestra vida. Es más; aquí mismo te haré una promesa. Voy a aprender a controlarme, Rach. Envejeceremos juntos, no estoy interesado en pasar una vida entera convirtiéndome y siendo joven cuando ya tu no estés a mi lado.

-       - A lo mejor tu verdadero destino viene después de mí. – dije pesarosa mientras un fuego me quemaba de celos por dentro.

Me apartó bruscamente de su la do pero sin soltarme del todo, su cara estaba cruzada por la furia y a medida que hablaba se transformó en compresión.

-       - ¡No, Rachel, no! ¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso no escuchaste lo que te estaba diciendo? ¡Te quiero a ti no a otra! Y quieras o no lo haré. No pienso pasar mi vida siendo un lobo; quiero tener una vida normal. Pero a tu lado. Ninguna otra es mi destino. Solo te quiero a ti.

Lo abracé por la cintura mientras que él iba manejando por la carretera.



Al llegar a la puerta de su casa lo solté y antes de salir del carro le dije:

-      -  ¿ Listo para portarte bien durante dos días? – le sonreí insinuante.

-      -  Ni de chiste. Mejor que se  vayan acostumbrando a mi mala conducta.

Nos carcajeamos y descendimos para encontrarme con mi anhelada visita.


Bien aquí está otra entrega de mi Lobito…espero y les guste….un besote…

9 comentarios:

  1. madre dios, este capitulo es interesante, posibles problemas y uno del tamaño de esa dimension "el control de natalida".Este puede cambiar la vida de un solo instante, mas de uno ha nacido por eso...... :-)

    exitos y besos

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  2. GUAUUUU t luciste con este capi, esta mega genioal, me encanto, ayy q tierno es paul , besossss

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  3. joer que mente la tuya, me dejaste encantada, y ya veo por donde van los tiros, al parecer los problemillas no hacen mas que aumentar, esperare con mi impaciencia habitual el siguiente capi
    a y por cierto te dejo un Aviso, ya esta publicado el cap 10 de mi “Desconocido entre vias” espero te guste, y viene con sorpresita, http://esperadoanochecer.blogspot.com/2010/11/desconocido-entre-vias-cap-10.html por si te apetece
    Besos Irene

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  4. irene..que voy a hacer contigo mujer??? gracias por tanto apoyo un besooooote!!!! me pasaré por tu blog en un momento....

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  5. hola hermana perdida, mas bien yo andaba perdida del mundo blogger, te vengo a visitar a decirte que pronto te estare molestando por que algunas de tus historias me estan llamando la atencion y tambien para invitarte a realizar el meme de H.P
    http://yotambiensoyunaalicia.blogspot.com/2010/11/meme-de-hp.html

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  6. Hola buenisimo..el capi..:)
    Te vengo a avisar que hay un Meme en mi blog para vos
    pasa a buscarlo
    http://rohayhuetereichupekuera.blogspot.com/2010/11/meme-de-harry-potter.html

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  7. Un regalo especial, por favor pásate a recogerlo lo hice con mucha ilusión, http://irenecomendador.blogspot.com/2010/11/premios-para-mis-mujeres.html, Irene Comendador

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  8. YA LO VI PRINCESA!! QUE BELLO!!! GRACIAS EN SERIO...DE UNA VEZ LO VOY A GUINDAR...ES UNA BELLEZA!!!TE MEGA QUIERO!!!

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  9. sigo mañana...estoy por saber cuando sepa que esta embarazada porque lo esta no?? no me digas que es solo falsa alarma!!! hasta mañana

    Virgy

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