Páginas

miércoles, 6 de octubre de 2010

Corazón de Cristal - Capítulo Primero:




IMPOSIBLE…PERFECTO…DESGARRADOR.

<<Primer día de trabajo con un cliente influyente y llego tarde…>>

<<Si fracaso en este intento o dejo una mala impresión puedo irme despidiendo de mi buena reputación como enfermera…>>

Estos eran los pensamientos que cruzaban mi mente mientras iba de camino a la casa del doctor Cullen.

Su doctorado no era en salud sino en materia de leyes. Era el dueño del bufete más prestigioso en Forks, Washington. Eso fue lo que me comentó mi amiga Ángela. Que trabajaba en la misma institución en la que yo la hacía hasta hace poco.

Cuando por fin llegué a la dirección indicada, me encontré con una opulenta casa de tres pisos. Rodeada de bosques; cosa que en Forks no es extraña; y de jardines cuidados con mucha dedicación.

Bajé de mi camioneta vieja y leal Chevrolet  para dirigirme a la puerta de tan magnífica mansión. 

Alguien se acercó a la puerta y la abrió mientras descendía del camión y me enrumbaba a la casa. Era una mujer de rasgos finos. Muy hermosa, con el cabello color caramelo y ondulado suave hasta los hombros.

Me sonreía gentilmente desde la entrada y por sus ropas me dí cuenta que no era precisamente la ama de llaves.

-       Buen día. – dije apenada. – Disculpe la tardanza.

-       Buen día. No se preocupe, apenas se retrasó cinco minutos. Eso le ocurre a cualquiera.
Su tono era amable, no pude encontrar ni una pizca de ironía en sus palabras.

-       Es la primera vez que me ocurre. ¡Qué buen debut! – resoplé molesta conmigo misma.

-       Ya le dije que no se preocupe. – me indicó con la mano que me dirijiera a una sala de estar. 

La misma estaba exquisitamente amoblada con inmobiliario de líneas contemporáneo en color blanco a juego con el entorno. Todo de una decoración estilo minimalista impecable. Una hermosa lámpara de estilo araña guindaba del techo. Cientos de hermosos cristales pendían de la misma.

-       Tome asiento, por favor. – me ordenó con suavidad la tan cálida mujer. – Mi esposo me dijo que usted está altamente recomendada por los especialistas del Saint Gabriel´s Specials Children Hospital.

Asentí más tranquila debido a lo comentado por el mismísimo doctor Cullen.

-       Sí. Estuve con ellos hasta hace dos meses. Entré allí apenas me gradué de la escuela de enfermería; osea unos cuatro años. – mi seguridad en materia laboral debería tratar de irradiarla hasta la personal.

Se llevó una mano a la cabeza en gesto de mortificación.

-       No sé en donde tengo la cabeza. Mi nombre es Esme Cullen. Y aún no le he preguntado ese mismo detalle ¿No es cierto? – me encogí de hombros restándole importancia a la situación.

-       Soy Isabella Marie Swan. – respondí con tranquilidad.
-       ¿Qué edad tienes, Isabella?

-       Bella, por favor. Si no es mucha molestia.

Se rió de mi aclaratoria y lamenté haberlo hecho.

-       Bueno….Bella. – concluyó.

-       Veintidós. – respondí algo tarde a sus pregunta.

Pareció gratamente sorprendida.

-       Eres muy joven para llevar cuatro años de carrera profesional.

-       Me promovieron dos veces en secundaria. Y no he perdido tiempo desde entonces. – aclaré rápidamente sus dudas.

-       Oh. Eso es grandioso. Tienes dos años menos que Edward; pero no representa ningún problema para nosotros. Él es mi hijo menor, y quién necesita de tus atenciones. Aunque me parece que si lo ves por ti misma podrías hacerte una idea del estado en que se encuentra. – dijo de una manera tan sombría que hasta el más macho se le hace un nudo en la garganta.

Asentí y me puse en pie.

-       Creo que es una excelente idea ¿está en su cuarto? 

-       No. Cuando no llueve lo llevo al jardín. Eso parece sentarle bien. – comentó mientras nos dirigíamos hacia el fondo de la casa; lo que yo suponía que era un patio trasero.
Cuando salí encontré  un joven de espalda algo ancha, sentado en medio de un jardín mullido repleto de florecillas de color lila. No sé qué tipo serían puesto que desconozco de plantas y esas cosas.

Bajamos tres escalones de madera, atravesamos un césped muy bien cortado y hasta llegamos a donde se encontraba el paciente. Nos detuvimos a unos cuantos pasos de él.
La señora Cullen pasó por delante de mí y se acuclilló en frente del chico para rozarle con cariño la mejilla antes de hablarle.

-       Cielo. Quiero que conozcas a alguien muy agradable que nos va a acompañar de ahora en adelante. – me hizo una señal para que me acercara y así hice. – ella es Bella. La nueva enfermera.

No quise creer lo que veían mis ojos y mi corazón de sobrecogió de dolor. No comprendí como un ángel podía yacer sumido en ese estado.

Era un joven; cuando menos; hermoso. Con un cabello castaño dorado que fluía natural con el viento. Sus ojos eran de un azul grisáceo y sus labios parecían haber sido dibujados por el mismísimo Miguel Ángel.

Tuve que controlarme para no romper a llorar en ese instante; porque sabía que le infringiría una gran pena a aquella mujer. Y hasta podría perder mi reciente empleo.

Respiré profundo y apelé a mi profesionalismo al hablar.

-       ¿A qué edad se desarrolló el autismo? – pregunté mientras me acuclillaba frente a él.
-       Desde los dos años. – respondió la señora Esme con un dolor que trascendía lo visible.
Todo comentario por mi parte saldría sobrando, así que dirigí mi atención al ángel de mente ausente.

-       Hola, Edward. – asombrosamente sus ojos se posaron en mí.

Escuché a su madre jadear sorprendida a mi lado.

-       Soy Bella Swan. Yo estaré contigo…de ahora en adelante. – sentí el peso de mis palabras sobre mis hombros y mi pecho, como la impronta de una promesa. – Te acompañaré en todo momento y te ayudaré lo más que pueda. Quiero que me ayudes a ayudarte.

El joven como si me entendiera a la perfección, emitió un gemido bajo desde su garganta.

-       ¡Bella! – exclamó extasiada la señora Cullen – esa ha sido la mejor respuesta que he visto en meses. ¡y apenas te conoce!

Sus lágrimas saltaron y estrechó mis manos entre las suyas.

-       ¡Ayúdame, Isabella! No sabes lo que siente una madre al ver a uno de sus hijos sumidos en ese constante estado ausente. Incapaz de cuidarse a sí mismo; y ser visto con lástima o menosprecio por los demás. – se dejó caer al suelo sin soltarme, era una posición como de súplica. Jamás me había sentido peor. - ¿Puedes entender lo que se siente cuando no sabes si morirás un día y él se quedará sin nadie que vele por él?, si será desdeñado a cualquier parte porque a nadie le interesa ni comprende su estado. Ya no sé a quién recurrir…

Necesité de todo mi autocontrol para no romper a llorar ahí mismo.

-       Señora Esme. Comprendo que es difícil estar en una situación como en la que usted está cruzando; aunque no sea madre. Pero de algo estoy segura, Edward necesita sentirse amado, apoyado y motivado. El hecho de que hablemos como si él no estuviese con nosotras, no lo ayuda en nada. Por el contrario. Ellos son súper perceptivos y sienten lo que tienen a su alrededor. Debemos ser fuertes. Y con respecto a mi ayuda, no la ponga en duda siquiera por un momento. A eso vine.

No sé si fueron mis palabras o el sentido común lo que le devolvió la confianza y compostura. Pero se irguió antes de ponerse de pie.

-       Gracias. – lo dijo de corazón – Cuento contigo. – le dio un beso a su hijo en la mejilla y volteó a mirarme de nuevo. – Lo pongo en tus manos.

Nos dejó a solas por primera vez.

Me acerqué aún de rodillas a donde estaba Edward.

Su mirada perdida reflejaba cierta tristeza al fondo.

-       Nos escuchaste cada palabra ¿cierto’ – nadie emitió una respuesta – No estés triste. – le acaricié su rostro con mis dedos y experimenté una sensación de calor desconocida que me envolvió por completo. – te voy a ayudar, Edward. Pondré todo mi esfuerzo y haré que mejores. Confía en mí.

Un brillo diferente se encendió en lo más hondo de su mirada casta. 

-       Pareces un ángel ¿te lo habían dicho?. Quizás lo eres y nosotros no lo hemos comprendido. – sin saber bien el porqué aún seguía tocando su rostro como si fuese algo irreal.

Es que su belleza era algo casi imposible de tolerar. Y su estado me dolía hasta lo más profundo de mi ser.

Por primera vez en mi trayectoria profesional, sentía algo así por un paciente. A muchos les tomé cariño, claro está. Pero con Edward era algo diferente…

Nació en mi ser una necesidad demencial de protegerlo. Suena absurdo. Es absurdo, pero así ocurrió.

Alejé mi mano de él y me incorporé sin dejar de mirarlo.

Levanté la vista y noté que un hombre rubio y de gran belleza me observaba con la señora Esme.

El doctor. Supuse.

Al ver que estaba al tanto de su presencia se acercó a mí.

-       Buendía, señorita Swan. – dijo al estar frente a mí y antes de arrodillarse frente a Edward – Hola, muchacho. – le acarició amorosamente el cabello y me enfrentó de nuevo.
-       Dispénseme por no haber estado para recibirla; pero tuve un contratiempo de primera mano en la madrugada y pues…vengo llegando. – hasta ese momento noté unas ojeras muy leves que enmarcaban los ojos del doctor. Extendió su mano y estrechó la mía – Soy Carlisle Cullen.

Le sonreí cortésmente.

-       Isabella Swan. Encanta de conocerlo, doctor. Y por lo demás pierda cuidado. Me imagino que debe de estar atiborrado de trabajo.

Asintió con pesar.

-       Ni se lo imagina, siquiera. – cambió el semblante y el tema - ¿cómo ve a Edward? ¿Se quedará con nosotros?

<<Me quedaré con "él”. Y lo veo perfecto. Lo más puro que haya conocido jamás..>>

-       Creo que hay un fuerte trabajo que hacer aquí; pero no me iré hasta ver que su hijo haya mejorado. – contesté de manera muy diferente a lo que había pensado.

Suspiró aliviado. <<¿Acaso su esposa no le dijo lo que hace momentos atrás le había respondido?>>. Al parecer no.

-       Nos complace mucho su respuesta. Muchas gracias. – era tan mable como su mujer.
-       La que debe agradecer soy yo por la oportunidad. – respondí sinceramente y miré al chico que seguía sentado en el suelo, extraviado en quien sabe qué cavilaciones.
-       Pues bien…le dejo con mi hijo. Me imagino que querrá chequear mejor. Con permiso. – se despidió.

-       Bien pueda. – le respondí y volví a quedarme a solas con Edward.

Cuando me agaché en frente de sus ojos; el brillo de alegría que había en su mirada titilaba con fuerza.

Tomé su cara entre mis manos y traté de que me mirara.

En vano.

-       Sé que me escuchas. Eres listo. Te ayudaré a salir de tu ensimismamiento, así sea lo último que haga. Vas a mejorar, Edward Cullen. Eso te lo juro.


Ténganme paciencia…este es mi primer drama…y como ando en plan sentimental pues me fluye tal y como lo siento…espero que les guste…besos.


10 comentarios:

  1. Que bello.. otro cambio super radical para edward... Pobre se me hizo un nudo en la garganta cuando lei de que era autista. Amiga xfa sigue escribiendo.. y escribe lo q de verdad sientes con esta historia.. se ve que sera muy linda.. gracias x ese cambio. :D

    ResponderEliminar
  2. DIOSSSSSSSSS LA VERDAD ESTOY SIN PALABRAS, ESTOS TEMAS DE PERSONAS ESPECIALES SIEMPRE ME HAN GUSTADO PORQ AUNQUE MUCHA GENTE LOS VEA COMO MALDICION MAS BIEN SON UNA BENDICION, SON ANGELES, SO LA PUREZA PERSONIFICADA, SIN UN APICE DE MALICIA_ REALMENTE ME FASCINOOOOOOOOOO<3

    ResponderEliminar
  3. q hermoso capitulo, realmente genial, me encantan tus historias , besosss

    ResponderEliminar
  4. Gracias patrici..y bienvenida a mi rinconcito..XD gracias por el apoyo...besos para ti..

    ResponderEliminar
  5. Qué puedo decir, simplemente hermoso, hace poco que encontré este blog y lo que he leído hasta el momento me ha encantado y esta historia que ahora comienzo a leer es preciosa, muchos saludos.

    ResponderEliminar
  6. amo este vuelco total de historia y de personajes!!!!!!!!!!!
    Dios casi me pude imaginar la carita de Edward, con autismo, frante a mi...
    kiero llorar por q este drama promete muchisisismo
    esta hermoso no hay otra forma de describirlo
    lo adoro y a ti tbn por regalarnoslo...

    ResponderEliminar
  7. MARIE TE MERECES UN PREMIO ...PRIMERA VEZ EN TANTOS AÑOS QUE LEO UN FIC TAN CONMOVEDOR Y CON UN SENTIDO TAN ORIGINAL A LOS FICS QUE SIEMPRE LEO....ME ENCANTA LA TRAMA DE CORAZON DE CRISTAL SIENTO EL MISMO DOLOR QUE PLASMAS EN TU HISTORIA

    ResponderEliminar
  8. Awww. que hermoso. es la primera vez que veo a un Edward debil... y que necesita la ayuda de Bella, y debo confezar que eso me agrada. este fic promete ser muy especial y dulce hay dios creo que ya me enamoré de este Edward...

    ResponderEliminar
  9. Niña!!! por fin me vuelvo a acercar a una historia tuya!!! ya sabes, tareas, semestre etc... pero ahora que estoymas relax ya voy a poder leerla tranquila... la historia pinta bien, me gusta....
    Saludos!!!
    (Jigoku_rox)

    ResponderEliminar
  10. Por dios desde el 2010 tienes esta historia
    Saludos

    ResponderEliminar

Followers

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More