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martes, 5 de octubre de 2010

PRÓXIMO ESTRENO!





DEBIDO A LOS COMENTARIOS DE MI VIÑETA "OSCURA AÑORANZA" PARA EL CONCURSO DE LULLABY..DECIDÍ HACER ESTA NUEVA HISTORIA EN LA CUAL ROMPERÉ LA LÍNEA QUE YO MISMA ME HE PUESTO...ESPERO QUE LES GUSTE...
AQUÍ LES DEJO LA VIÑETA...COMO ABREBOCA...




OSCURA AÑORANZA

Otra noche igual. Esta condenada rutina comienza a hartarme.

Suspiro mientras espero que aparezcas en tu casa, me impaciento cada vez que te retrasas aunque sea solo un poco. Eso desencadena un maremágnum de dudas en mi mente ¿Le habrá pasado algo? ¿Estará bien? O por aún ¿estará con alguien?
Sé que puede parecer absurdo que tu seguridad me preocupe menos que la probabilidad que hayas salido con cualquiera a quién sabe qué. Pero justo allí está el dilema. En que “no sé qué vas a hacer” con esa persona. 

No puedo cambiar lo que pienso, lo que siento o lo que soy. 

Soy un vampiro frío y con un corazón inerte atrapado en un pecho que solo se mueve al paso de mi respiración, aunque seas tú la única que puedas hacerme hiperventilar. Soy un ser extremadamente egoísta; tanto así que por encima de lo que tú puedas querer, está lo que yo anhelo. Y eso es tu compañía, tu roce,  tu existencia. Y eso no se lo pienso regalar a otro.

Eres mía, Isabella Swan. Debes serlo. Vas a serlo.

Por fin oigo movimientos en tu puerta. 

Son las veinte horas con veinte. Te has retrasado cincuenta minutos.
Sí, lo sé. Soy un acosador.

No. Corrijo. Soy “tu” acosador.

Estoy al tanto de la hora a la que sales de tu trabajo, que es a las diecinueve; tardas media hora en tu coche en llegar a tu departamento. Todo esto lo he constatado yo mismo, cuando te seguía; solo dejé de hacerlo porque eres sorprendentemente intuitiva y estabas notando; levemente; mi presencia. 

Sé que me sentías.

Por eso ahora te espío por las noches; ya que en el día parezco un maldito anillo de Tiffany´s, todo cubierto de diamantes; desde la azotea de un edificio contiguo al tuyo. Rezagado desde la oscuridad de una esquina inmunda, con un enfermizo deseo de verte por unas horas que lejos de saciar mi hambre de ti; la amplifica.
Pero algo es algo.

Por fin abres la puerta de la entrada y para sorpresa mía vienes riendo muy displicente. En ese momento me percato de que no estás sola. Que alguien viene contigo.

Mi cuerpo experimenta una furia asesina y arde de celos al darme cuenta que es el imbécil de Jacob Black. El mismo tarado que te llama apenas llegas a tu casa y que se babea cada vez que te tiene en frente.

Noto que se despide de ti con cierta reticencia, mientras que tú lo despides con naturalidad. Menos mal porque todavía tengo el sabor de su sangre en mi boca diciéndome que puedo tener un aperitivo de último minuto por ser “tan osado”.

Lanzo una sutil risilla malévola imaginándome al chico rogando por clemencia. 

Discúlpame, Bella, pero es que tú despiertas todos los deseos oscuros de mi naturaleza: mis instintos asesinos cuando alguien te ronda; y hasta mi deseo carnal; que se hace apenas controlable cuando paseo mis ojos por las curvas insinuantes de tu cuerpo.

Cada día me cuesta más tranquilizarme y no hacerte mía de una vez por todas. Y no solo hablo de sexo. También de tu alma y mortalidad. Sí, Bella. Te voy a convertir en lo que soy.

Más temprano que tarde. De eso puedes estar segura.

Porque estoy harto de seguir corriendo solo por la eternidad; tengo ciento diez años. Eso antes no me había importado, hasta que llegaste tú con tu pecaminosa existencia que es más que una simple tentación y trastocaste mi existencia. Por ello debes pagar un precio, ese es que seas mía por y para siempre.

En la vida y en la muerte hay líneas que nunca deben ser cruzadas; el hecho de que yo exista es la mejor muestra de ello; pero el amor las vuelve difusas…borrosas. El razonamiento desaparece, dejando a su paso una necesidad lacerante de sentir la vida a través de tu ser amado.

A pesar de que me haya costado admitirlo al principio, y aunque me pese ahora en mi orgullo. Yo, Edward Cullen, admito que me he enamorado de una frágil mortal.
Y eres tú, Isabella.

Cabe la probabilidad de que me odies al principio; pero ya se encargarán mis caricias y mis palabras de doblegar tú orgullo y voluntad. 

Vas a amarme; por dios santo que vas a hacerlo.

Ahora lo tengo todo claro y no necesito darle más largas al asunto.

Me levanto lentamente y sacudo el polvo del suelo que se pegó a mis vaqueros.

Le doy la espalda al único acceso de vida que he tenido en más de un siglo; la ventana de Bella.

-          - Disfruta de tu última noche de independencia y mortalidad, Bella Swan. Porque a partir de mañana me pertenecerás en cuerpo y alma. Por todo lo que duren nuestra existencias.

Dicho esto me alejo de ti…momentáneamente.







1 comentario:

  1. Bells me encanta.. Es muy diferente a las demas historia que has escrito.. Has dado un giro radical al personaje de edward en el que todos lo hemos visto.. Sigue publicando.. Espero poder leer mas sobre esta historia muy pronto.. De verdad te agradesco x ser una buena escritora (aunque tu no lo creas) y lo compartas con todos. Se te quiere.. Att: Nena.

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